Nuestro héroe cruza la singularidad maldita, el agujero negro o gris, el pasadizo al otro patio, que se encuentra en la esquina de Nicaragua y Arévalo, en el barrio de Palermo, Buenos Aires. Todo puede pasar: sexo, Historia, aventuras, guiso de lentejas o mondongo y Perón y Freud explicando las remeras rotas del Capitán Kirk. A ver si se ponen a leer, holgazanes.
Fragmento
El mundo de 1870 resultó bueno para James Thomas, tal como lo había deseado, y vivió una vida feliz, apacible, como un hombre de recursos. En 1876 se casó con una dulce jovencita, y ella, subsecuentemente, lo obsequió con cuatro fuertes hijos. Finalmente, después de una vida de felicidad y entrega, ella murió pacíficamente a causa de su edad avanzada. El mismo James Thomas la siguió no mucho después, en 1929.
El mundo continuó.
Problemas Con El Pasado, Alex y Phillis Einsenstein
Fragmento
Lo mismo ocurría con "bombas" y "granadas", dispositivos diseñados para que se produjera una reacción química lo suficientemente violenta como para matar en lugares cerrados. Y la lista seguía y seguía.
La Alianza pensaba que nosotros no podíamos desplazarnos porque todos los vehículos estaban codificados y trabajaban con el sistema de radiodifusión.

¿Alguna vez oyó hablar de "bicicletas"? Son aparatos que transforman la energía mecánica en movimiento y funcionan sobre ruedas que usted hace girar con esfuerzo físico. Y las bicicletas no tenían suficiente metal/volumen para gatillar zonas custodiadas o para aparecer en las sondas barredoras de manera que podíamos ir sin ser detectados a lugares a los que ellos pensaban que nadie podía llegar.
¿Para comunicarnos? Nos enviábamos mensajes que se reflejaban en espejos, usábamos señales de humo como códigos, teníamos gente que de verdad llevaba mensajes de un lugar a otro.
Una Mañana Especial, Gardner Dozois
Pesadilla en rojo
Se despertó sin saber que había despertado hasta que el segundo temblor, sólo un minuto después del primero, sacudió la cama ligeramente y derribó los objetos que había sobre la mesilla.
Descubrió que estaba totalmente despierto y que probablemente no sería capaz de volver a dormirse. Miró al dial luminoso del reloj y vio que eran ya las tres en punto: la mitad de la noche. Salió de la cama y caminó en pijama hasta la ventana. Estaba abierta, una fría brisa la cruzó y él pudo ver luces titilantes y parpadeantes en el negro cielo, a la vez que escuchaba los sonidos de la noche. Por alguna parte, campanas ¿A aquella hora? ¿Advertían de algún desastre? ¿Se habría producido un terremoto, en algún punto cercano, y de él provenían los ligeros temblores? ¿O quizá se acercaba un verdadero terremoto y las campanas advertían a la gente para que saliera de las casas y se quedara a salvo al aire libre?
Súbitamente, no a causa del miedo, sino por algún extraño impulso que no quiso analizar, deseó estar en cualquier parte menos allí. Y echó a correr.
Corrió, bajando al vestíbulo y cruzando la puerta principal, apresurándose silenciosamente, descalzo, por la ancha calzada que conducía a la entrada del jardín. A través de la puerta, llegó a un campo... ¿un campo? ¿Desde cuándo había una pradera justa al salir de su casa? Especialmente una como aquella, con postes, tan gruesos como si fueran telefónicos, cortados a su altura. Antes de que pudiera organizar sus pensamientos y se preguntase dónde estaba, quién era él mismo y qué estaba haciendo allí, se produjo otro temblor. Este fue más violento: le hizo tambalearse y trastabilló hasta uno de los postes; chocó con él y se hizo daño en el hombro; salió despedido en otra dirección, y estuvo a punto de caerse definitivamente. ¿Qué era aquel extraño impulso que le obligaba a ir hacia... dónde?
Fredric Brown
Fragmento
- Están viendo y oyendo a Hiox, A-11, directamente desde Campo Vhur, en Marte. La evacuación está tocando a su fin. Algunos marcianos van a quedarse. Ya no queda ningún terrestre en el planeta. Tras casi un millón de años, la historia se repite. No había hombres en Marte. Ya no hay más hombres en Marte.«Este es Marte, el planeta amado. Marte, sus montañas, sus mares congelados, sus volcanes extintos, su viento infatigable. Vamos a realizar nuestro último reportaje en esta segunda patria del hombre.
«Visitemos primero a algunos de los viejos marcianos que han preferido quedarse. Según los científicos, dentro de muy poco tiempo Marte ya no podrá albergar ninguna forma de vida, excepto algún liquen, algún anaerobio. La permanencia de formas superiores será cada vez más costosa, y finalmente imposible. Podemos incluso decir que en los últimos siglos, en los últimos milenios, contando a partir de los grandes dislocamientos de glaciares, Marte llevaba una existencia artificial. Hablando con mayor exactitud, los terrestres nunca pudieron vivir aquí fuera de las ciudades-cúpulas. Para los propios marcianos, la llegada del hombre fue la redención de una raza que iba fatalmente a desaparecer. Vamos a descender un poco y a hablar con ese viejo habitante. ¿Cómo se llama, por favor?
- Ghoz.
- Perfectamente, Ghoz. ¿Por qué decidió quedarse? Usted ya sabe que esas cúpulas no resistirán muchos años. Ni siquiera los subterráneos resistirán mucho tiempo la presión del hielo.
- Siempre extraños esos marcianos. Milenios de contacto con nosotros, y continúan siendo casi iguales que en el período del Desembarco. Ghoz está diciendo que un viejo sueño de sus antepasados era ver Marte como era antes de la llegada de los hombres. El no tiene nada contra nosotros, y supone que nuestras equivocaciones fueron cometidas por el ansia de mostrarnos buenos con ellos. Ahora que se presenta una oportunidad de quedarse nuevamente solos, aún con la certeza de una muerte próxima, quieren aprovecharla. Dice que millones y millones de marcianos murieron y fueron sepultados aquí. Cuando el lienzo de hielo cubra el planeta y ninguna forma de vida perturbe ya la Paz Superior, entonces los Zenghiis - los Altos Espíritus - bajarán para explicarles a los que duermen bajo tierra su destino. Ghoz estará entre ellos. Muchas gracias, Ghoz. Y Paz Superior a nuestros hermanos dormidos.
ULTIMO VUELO A MARTE, Fausto Cunha
Fragmento
En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba.El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño.
Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
EL ALEPH, Jorge Luis Borges
Fragmento
La Historia Humana nos demuestra que no todos los humanos son hombres; hay algunos que son mulas otros que son lobos... y siempre hay algunas pocas ratas. Cuando la puerta de la oficina se abrió repentinamente, supe que todo había terminado. Había sido un buen filón... pero se había acabado. Mientras entraba el policía, me recosté en el sillón y esbocé una alegre sonrisa. Tenía la misma expresión sombría y el mismo paso pesado que tienen todos... y la misma falta de sentido del humor. Casi podía adivinar lo que iba a decir antes de que abriese la boca.
- James Bolívar diGriz, le arresto bajo la acusación...
Estaba esperando la palabra bajo. Pensé que eso le daba un toque desenfadado al asunto. Mientras la decía, apreté el botón de ignición de la carga de pólvora negra situada en el techo, en el punto exacto bajo el cual se hallaba, y así se dobló la viga y la caja de caudales, de tres toneladas de peso, cayó justo sobre su coronilla. Quedó bien aplastado, sí señor. La nube de yeso se posó y todo lo que pude ver de él fue una mano, algo retorcida. Se agitaba un poco, y el dedo índice me apuntaba acusadoramente. Su voz sonaba algo ahogada por la caja de caudales, y parecía un tanto preocupada. En realidad, se repetía un poco.
- …bajo la acusación de entrada ilegal, robo, falsificación...
Siguió así durante un cierto tiempo. Era una lista impresionante, pero ya la había oído antes. No me molestaba en absoluto mientras llenaba mi maleta con el dinero de los cajones. La lista terminaba con una acusación nueva, y podría haberme jugado un montón así de alto de billetes de mil créditos a que sonaba un tanto dolida:
- Además, le será añadido a su expediente la acusación de ataque a un policía robot, lo cual ha sido una tontería, ya que mi cerebro y mi laringe están acorazados, y en mi cavidad ventral...
- Todo eso ya lo sé, muchacho; pero tu pequeño emisor-receptor está en la punta de tu aguzada cabeza, y lo que no quería era que dieses aún aviso a tus amigos.
Todavía podía oír los ecos de su voz resonando escaleras abajo cuando llegué al sótano.
LA RATA DE ACERO INOXIDABLE, Harry Harrison
Fragmento
Yo me encuentro ahora en el Espacio Oscuro. Pero no como endoanalista. Yo soy el soñado.La mente soñante de Cheryl ha formado en el Espacio Oscuro un bosque que revierte en sí mismo, y una colina sin cima. Como barrera, ella usa una corriente de agua.
Ella me asesinó y ahora continúa soñando que yo me oculto en una cueva, esperando para matarla. Pero su mente durmiente sigue olvidando que estoy aquí e, ignorante de mi presencia, su yo soñante sigue subiendo la colina hasta mi cueva.
¿Por qué me asesinó?
¿Cómo?
No puedo recordarlo. Las paredes de la cueva parecen cernirse sobre mí cuando intento pensar. La boca de la cueva se oscurece. Justo antes de que los últimos rastros de conciencia desaparezcan, un relámpago de terror cruza mi mente. ¡Si ella no vuelve a soñar ese sueño estaré verdaderamente muerto!
Aquel día salimos de caza. Sí, ahora lo recuerdo.
Hace poco que Cheryl desapareció más allá de la corriente/barrera. Estoy sentado en el suelo de mi cueva.
Sí, aquel día salimos de caza.
Ella y yo.
El día es oscuro. Mis pensamientos me llevan más allá de él. Vuelvo a ser lo que era antes de mi asesinato. Un endoanalista. Estoy sentado en mi consultorio de Beech Street, escuchando el relato de los sueños de mis pacientes. Soy cada vez más rico. En los círculos profesionales se dice que mis honorarios son exorbitantes. Tal vez lo son. Pero si un médico no roba a sus pacientes, su prestigio profesional se verá resentido. En cualquier caso, lo que cobro está perfectamente justificado. Hube de pasar cinco largos años adquiriendo la experiencia que ahora poseo. Incluso con el cuirano, uno no se adentra alegremente en los sueños. Y cada sueño es diferente, y uno debe aprender del paciente qué es lo que habrá de encontrar antes de entrar en el sueño, y debes saber de antemano qué hay que hacer para destruir el sueño o para alterarlo de un modo tal que él o ella no vuelva a soñarlo y se cure de la enfermedad que le ha provocado el sueño.
¡Yo he entrado en esos sueños!
Espacio oscuro, Robert F. Young
Titán
Relatos de la plaga
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Fragmento
—¡Addi! —gritó y echó a correr hacia el hombre con deseos de ayudarle—. Dijeron por la televisión que estabas muerto. ¡Que todos habíais muerto!El hombre se detuvo y con una mano esbozó el gesto de echarse hacia atrás el pelo, que ya no era largo. Se lo habían cortado antes del lanzamiento. Pero sin duda lo había olvidado.
—¿Crees algo de lo que ves en la televisión? —dijo, y siguió avanzando, con pausas y vacilante, pero sonriendo ahora. Alargó la mano hacia ella.
«Dios, qué bueno es poder tocarle y sentir sus manos en mí —pensó la joven—. Aún tiene más fuerzas de las que yo creía.»
—Estaba a punto de buscar a alguien —jadeó—. Alguien que te reemplazase.
—Te rompo la cabeza si lo haces —contestó él—. De todas formas no es posible, nadie puede reemplazarme.
—Pero ¿qué pasó con la implosión, al volver? Dicen que...
—Lo he olvidado —contestó él con el tono que solía usar cuando quería decir: no voy a hablar de ello. Este tono la había irritado siempre antes, pero no ahora. Esta vez
se dio cuenta de lo horrible que debía de ser el recuerdo—. Voy a quedarme en tu casa un par de días —continuó él diciendo, mientras avanzaban juntos por el sendero hacia la puerta abierta de la casa, en forma de A—. Quiero decir, si estás de acuerdo. Benz y Crayne se reunirán conmigo más tarde. Quizá esta misma noche. Tenemos mucho que hablar y que calcular.
—Entonces, sobrevivisteis los tres —dijo ella mirando su rostro demacrado—. Nada de lo que dijeron en la televisión... —Comprendió al fin, O creyó comprender—. Era una historia inventada. Por razones políticas o para engañar a los rusos, me imagino. Para que la Unión Soviética crea que el lanzamiento fue un fracaso, debido a vuestra
entrada, al volver...
—No —dijo él—. Un crononauta ruso se reunirá con nosotros, probablemente. Para ayudarnos a calcular lo que ha sucedido. El general Toad dice que hay ya uno en
camino hacia aquí. Ya le han concedido el pase. A causa de la gravedad de la situación.
—¡Dios mío! —exclamó la muchacha, sorprendida—. Entonces, ¿para quién inventaron esa historia?
—Vamos a beber algo primero —dijo Addison—, y luego intentaré explicarte lo que yo sé.
—Lo único que tengo de momento es un poco de brandy californiano.
Addison dijo:
—No importa lo que sea. Bebería cualquier cosa, tal y como me siento.
ALGO PARA NOSOTROS, TEMPONAUTAS, Philip K. Dick
Edgar Mitchell, que viajó a bordo de la nave Apollo 14 en 1971
Un ex astronauta afirma que los "alien" existen y que EE.UU. oculta ovnis
El ex astronauta de la NASA Edgar Mitchell, que viajó a bordo de la nave Apollo 14 en 1971, aseguró en una conferencia dedicada a los ovnis y extraterrestes, que los 'alien' existen y que el Gobierno de EEUU tiene ocultos OVNIS, según publica el 'Daily Telegraph'.
El ex astronauta, de 78 años, dijo: "No estamos solos. Nuestro destino, en mi opinion, es terminar formando parte de una comunidad planetaria... Tenemos que estar dispuestas a ir más allá de nuestro planeta y más allá de nuestro sistema solar para averiguar que es lo que está ocurriendo realmente allí fuera".
Por su parte, la Nasa no tardó en reaccionar a las palabras de Mitchell. Según la agencia, la NASA "no realiza ningún tipo de seguimiento a ovnis", ni forma parte "de ningún encubrimiento sobre vida más allá de la Tierra".
Fragmento
El impacto desintegró la roca y una modesta parte de la llanura, excavando un cráter igualmente modesto. La llanura rocosa, que se extendía durante una distancia importante por encima y por debajo de la superficie del planeta, resonó por el impacto como una campana, cuyas notas repicaron varias octavas por debajo de la gama auditiva de la mayoría de las especies inteligentes conocidas.El suelo tembló.
Y en la distancia, bajo la superficie del planeta, alguien finalmente reparó en la roca.
--Temblor --dijo Sharan. No levantó la cabeza de su monitor.
Varios momentos más tarde, se produjo otro temblor.
--Temblor --dijo Sharan.
Ante su propio monitor, Cainen miró a su ayudante.
--¿Piensas decir eso cada vez que pase? --preguntó.
--Quiero mantenerte informado de los acontecimientos a medida que ocurran --respondió Sharan.
--Agradezco tu intención --dijo Cainen--, pero no tienes que mencionarlo todas y cada una de las veces. Soy científico. Comprendo que cuando el suelo se mueve estamos experimentando un terremoto. Tu primera declaración fue útil. Pero a la quinta o sexta vez, se vuelve monótono.
Otro rumor.
--Temblor --dijo Sharan--. Es el séptimo. De todas formas, no eres tectónico. Eso queda fuera de tus muchos campos de experiencia.
A pesar de la típica seriedad de Sharan, era difícil no advertir el sarcasmo.
Si Cainen no se hubiera estado acostando con su ayudante, podría haberse sentido irritado. Tal como estaban las cosas, se permitió sentirse tolerantemente divertido.
--No recuerdo que tú seas especialista tectónica.
--Es un hobby --dijo Sharan.
Cainen abrió la boca para responder y entonces el terreno se alzó súbita y violentamente para encontrarse con él. Tardó un momento en comprender que no era el suelo el que había saltado hacia él, sino que él mismo se había precipitado al suelo. Ahora se hallaba despatarrado sobre las losas, junto con la mitad de los objetos que antes estaban colocados en su puesto de trabajo. El taburete de Cainen yacía volcado a su derecha, todavía estremeciéndose por la sacudida.
LAS BRIGADAS FANTASMA, John Scalzi
Fragmento
...
Un débil hedor brotó de la tronera al abrirla el doctor y fantaseé con que su aporreo provocaba una especie de respuesta baja y siseante. Finalmente, me hizo un gesto para que lo reemplazara en la mirilla, y así lo hice, con un injustificado temblor que iba en aumento.
La ventana barrada y a ras de suelo, cerrada al exterior, admitía tan sólo un débil e incierto resplandor y estuve observando la maloliente madriguera durante algunos segundos antes de ver lo que reptaba y se retorcía por el suelo cubierto de paja, emitiendo de vez en cuando un siseo débil y vacuo. Entonces, la silueta entre las sombras comenzó a perfilarse y capté que la contorsionada entidad poseía cierta y remota semejanza con una forma humana que se arrastrara sobre su vientre. Me aferré a la manilla de la puerta para sostenerme mientras trataba de no caer desvanecido.
Lo que se movía era de un tamaño casi humano y totalmente desprovisto de vestiduras. Carecía por completo de pelo, y su espalda de tonos leonados parecía algo escamosa bajo la luz tenue y gohulesca. Los hombros parecían moteados y oscurecidos, y la cabeza era curiosamente plana. Mientras alzaba la cabeza para sisear en mi dirección, pude ver que los ojos, pequeños y negros como abalorios, eran condenadamente antropoides, pero no fui capaz de estudiarlos durante mucho tiempo. Me buscaron con horrible persistencia, hasta que cerré boqueando la mirilla...
LA MALDICIÓN DE YIG,H. P. LOVECRAFT y ZEALIA BISHOP
Un científico anunció el terremoto, pero fue denunciado
Hace un mes, unas camionetas con altavoces comenzaron a circular por L´Aquila pidiendo a sus habitantes que evacuaran sus casas, después de que el sismólogo Gioacchino Giuliani predijera que se iba a producir un gran terremoto, desatando la ira del alcalde.
Giuliani, que basó sus pronósticos en las concentraciones de gas radón en zonas sísmicamente activas, fue denunciado a la policía por "extender la alarma" y se vio obligado a quitar sus conclusiones de Internet.
Fragmento
Una extraña vibración despertó de un sueño inquieto a Perry Bergman, que tuvo al instante un mal presentimiento. Aquel desagradable murmullo le recordó unas uñas arañando una pizarra. Apartó la fina sábana con un escalofrío y se levantó descalzo sobre la cubierta de acero. Ahora el ruido le parecía un torno de dentista de fondo se detectaba el zumbido normal de los generadores de la nave y los ventiladores del aire acondicionado.-¿Qué demonios? -se preguntó en voz alta, aunque no había nadie que pudiera responderle.
Había llegado la tarde anterior al buque, el Benthix Explorer, en helicóptero, después de un largo vuelo de Los Ángeles a Nueva York y luego a Punta Delgada, en la isla de San Miguel en las Azores. Entre el recorrido por las distintas zonas horarias y el largo informe recibido sobre los problemas técnicos que sufría la tripulación, estaba agotado, como era de suponer.
No le hacía ninguna gracia que le hubieran despertado después de sólo cuatro horas de sueño, y menos con aquella discordante vibración.
ABDUCCIÓN, Robin Cook
Origen de los primeros hombres - Leyenda del Quinto Sol
La segunda vez que los Dioses se animan a crear a otro hombre le piden a Ocelotl (Jaguar) que sea el Sol. Crean a otro hombre, pero esta vez no tan pequeño, sino ahora enorme. Estos hombres eran tan grandes que eran torpes y flojos. Eran tan torpes que comenzaron a tropezarse uno con otro. Al tropezarse y caer se rompían (estaban hechos con barro), formando los cerros, flora y fauna. Ocelotl baja del cielo, términa la segunda Vida y el segundo Sol.
La tercera vez que los Dioses deciden crear a otro hombre le piden a Ehecatl, Dios del viento que sea el Sol. Los Dioses ya no quiseron hacer al hombre con barro , pués les había salido anteriormente muy mal y decideron hacer al hombre con el alimento sagrado, el maíz. Pero esta vez el hombre les había quedado tan perfecto que todo el día se veía en un espejo y no hacía nada, ni templos, ni sacrificios, nada. Los Dioses nuevamente se volvieron a enojar y convierten a este hombre en chango. Términa el tercer Sol y la tercera Vida.
Ya cansados los Dioses deciden intentarlo nuevamente y esta vez le piden a Tlaloc que suba al cielo y se convierta en Sol. Los Dioses deciden volver a hacer al hombre con maíz, pués el último había quedado muy bien, pero esta vez le piden a otro Dios que le haga un corazón. Pero este último Dios nunca vió el tamaño del hombre y lo hizó muy grande y con muchos esfuerzos apenas si logró que les encajara. Pero para mala suerte de los Dioses este hombre se la pasaba hablando. Este era un hombre muy bueno, pero era demasiado improductivo. Los Dioses muy enojados por que sólo se la pasan hablando los convierten en guajolotes. Términa la cuarta Vida y el cuarto Sol.
Los Dioses hartos y cansados se negaron a hacer un quinto intento. Quetzalcoatl por su parte trataba de convencer a los Dioses de todas las maneras posibles para que lo volvieran a intentar. Cuando Quetzalcoatl se va los Dioses le piden a Mictlantecuhtli que esconda los huesos con los que crean a los hombres en lo más profundo del Mictlán. Los Dioses no querían sentirse tentados a volverlo a intentar. Quetzalcoatl al enterarse decide bajar al Mictlán por los huesos:
...Y luego fue Quetzalcoatl al Mictlán, se acercó a Mictlantecuhtli y a Mictlancihualt y en seguida les dijo:
-"Vengo en busca de los huesos preciosos que tú guardas, vengo a tomarlos."
Y le dijo Mictlantecuhtli
-"¿Que harás con ellos, Quetzalcoatl?"
Y una vez más dijo (Quetzalcoatl):
-"Los dioses se preocupan porque alguien viva en la tierra."
Y respondió Mictlantecuhtli:
-"Esta bien, haz sonar mi caracol y da vueltas cuatro veces alrededor de mi círculo precioso."
Pero su caracol no tiene agujeros; llama entonces (Quetzalcoatl) a los gusanos.
Éstos le hicieron los agujeros.
Y luego entran allí los abejones y las abejas y lo hacen sonar.
Al oirlo Mictlantecuhtli, dice de nuevo:
-"Está bien, toma los huesos."
Pero dice Mictlantecuhtli a sus servidores:
-"Gente del Mictlán: Dioses, decid a Quetzalcoatl que los tiene que dejar"
Quetzalcoatl repuso:
-"Pués no, de una vez me apodero de ellos."
Y dijo a su nahual (Xolotl)
-"Ve a decirles que vendré a dejarlos."
Pero, luego subió, cogió los huesos preciosos.
Estaban juntos de un lado los huesos de hombre y juntos de otro lado, los de mujer, y los tomó
e hizo con ellos un hato Quetzalcoatl.
Y una vez más Mictlantecuhtli dijo a sus servidores:
-"Dioses, ¿de veras se lleva Quetzalcoatl los huesos preciosos? Dioses id a hacer un hoyo."
Luego fueron a hacerlo y Quetzalcoatl se cayó en el hoyo, se tropezó y lo espantaron las codornices.
Cayó muerto se esparcieron allí los huesos preciosos, que mordieron y royeron las codornices.
Resucita después Quetzalcoatl, se aflige y dice a su nahual:
-"Qué haré, nahual mío?"
Y éste le respondió:
-"Puesto que la cosa salió mal, que resulte como sea."
Los recoje, los junta, hace un paquete con ellos y luego los llevó a Tamoanchan
COMERDOR, by Sarek
A pedido del Sr Mostro, quien por su apabullante presencia, su tremenda altura y su personalidad abasallante, cuenta con el respeto de todo el sistema goliciano, y algunos sistemas adyacentes tambien, trataremos de dilucidar el término posteado para el beneplácito de los presentes lectores sempiternos de la lista.
A tal efecto, me encuentro, entonces, apoltronado en el comodo sillon de piel de gatito goliciano, de la oficina de la dirección de la Gran Unica Biblioteca Goliciana, observando la pantalla de la comfiproridoridora, con el fin de resolver el enigma planteado, buscando en la base de datos de todos los centros del léxico goliciano, incluyendo el sistema histórico y como resultado de tal investigación, sugiero a los lectores remontarse en el tiempo hasta llegar a la antepenúltima etapa de la istémica cuarta, en su cuarto menguante adyacente, mas precisamente en el ultimo cuarto de la tercera epoca mentrional de las estancias mórdicas, a fines de la primavera septentrional, en el continente norte de Golicia III.
Allí nos encontramos en la ciudad principal, en la época del Gran Profeta Miurgo Lanapia, loado sea su nombre eterno por los mas reconocidos sabios de todos los tiempos, desde sus inicios hasta sus finales, pasando por los intermedios, por los siglos de los siglos, okey, conocido por sus fabulosos escritos de pesca del tiburcio anglopomorfo verde oscuro, temible pez de las profundidades de las fuentes de las plazas, quien tomando la forma de moneda engaña a los paseantes haciendo que introduzcan sus manos en el agua para asirlos y aprovechar el momento, en forma sutil, engañosa y por demás endemoniada, para venderles una suscripcion a la enciclopedia britanica, texto que despues fue tranformado en la Gran Enciclopiedia de Pesca del Tiburcio Anglopomorfo Verde Oscuro.
En este tiempo, habia un programa de televisión que veian todas las féminas golicianas (y algún goliciano tirado p'al otro lado también) en el cual varias mujeres paseaban por un camino elevado, tapizado generalmente por mangostias de golicia II, horrendos bichos ponzoñosos con siete tenazas en su parte frontal y dos en su parte parietal, de color caqui-ta, pero muy buenos y amenos a la hora de hacer revestimientos. En este paseo, las golicianas mostraban a sus congéneres, la ropa que estaba de moda en temporadas anteriores, haciendo las delicias de los presentes y las croquetas de algunos tambien.
En cierta ocasión, hubo un diseñador de moda llamado Yesuí Leputazó, creador del tratado de modas intitulado "Cómo hacer ropa hermosa, sin pincharse los dedos con la puta aguja" mas conocido como "La Biblia de la Costurerita que dió el Mal Paso" o simplemente con el nombre de "VIEJAAAA, COSEME LOS LOMPA", texto adquirido y admirado por practicamente todas las mujeres golicianas y algun otro muchachote tambien, quien era verdaderamente admirado por sus colegas, pues siempre estaba rodeado de féminas golicianas que harían el placer de mas de uno.
Resultó ser, pues, que en uno de estos programas, se lo invitó a Yesuí Leputazó, creador del tratado de modas intitulado "Cómo hacer ropa hermosa, sin pincharse los dedos con la puta aguja" mas conocido como "La Biblia de la Costurerita que dió el Mal Paso" o simplemente con el nombre de "VIEJAAAA, COSEME LOS LOMPA" para hacerle una entrevista y se apersonó con cinco de sus modelos, quienes se sentaron a su alrededor y sobre sus piernas, acariciando su anatomia, como siempre lo hacian. Mientras la entrevista se iba llevando a cabo, las niñas iban tocando cada vez mas a su jefe, haciendo que el público masculino comience a sentirse un poco... acalorado. El entrevistador, cuyo nombre era Mechupaun Huéloquedice, quien hacia preguntas sin sentido en forma repetida, comenzó a sentirse incómodo con tantas caricias y ninguna para él.
Fue entonces que hizo la pregunta que desató el caos: " -Pasando a la siguiente pregunta..." y fue interrumpido por su colega, la célebre diva de la pantalla (suenen pífanos en acordes celestiales) la bella Sincer Ebrito, famosa por sus interrelaciones entre los televidentes y las farmacias de todo el sistema goliciano, diciendo: "- Ay pochi, disculpame pero...". Y continuaron hablando uno sobre el otro, tornando casi inentendible la pregunta que querian hacer, pero que salio mas o menos asi:
Mechupaun Huéloquedice: " -pensas que..."
Sincer Ebrito:"- Serias capaz de..."
Mechupaun Huéloquedice: " - todas esas minas..."
Sincer Ebrito:"- describir tu tarea de..."
Mechupaun Huéloquedice: " - que te franelean..."
Sincer Ebrito:"- diseñador como de..."
Mechupaun Huéloquedice: " - te calientan, o vos te..."
Sincer Ebrito:"- ganador o perdedor?"
Mechupaun Huéloquedice: " - la comés?"
Tal era la confusión entre las dos preguntas hechas al mismo tiempo que el público, tanto el presente como el que miraba el programa desde sus casas, no entendió practicamente nada.
Pero habia una persona en el público, quien saltó de su asiento como si hubiese tenido un eyector de un f-132 al escuchar el final de las dos preguntas, que, cuando cayó nuevamente al piso golpeándose estrepitosamente, salió corriendo del estudio para dirijirse al Gran Templo de la Lexicología e Interpretación y Corte y Confección, ingresando raudamente en la sala del quinto piso, oficina ciento cincuenta y tres, en el sector "Ingresos y Egresos".
Esta persona era, nada mas ni nada menos que el Gran Sabio Mesescapó Lacoma, escritor de los tratados de "la lengua y el paladar" y "como lavarse sin dentifrico" y famoso por su "Sepa como Escribir sin Errores al Pedo", conocido como el Gran Sabio que descubrió en acento en el teclado de la confiproridoridora cuando cambia la configuracion al ciriliano ventoso, quien arrimándose a uno de los escritorios, sacó una hoja y comenzó a escribir la nueva regla de la siguiente manera:
"Siendo el espacio temporal catalogado como la antepenúltima etapa de la istémica cuarta, en su cuarto menguante adyacente, mas precisamente en el ultimo cuarto de la tercera epoca mentrional de las estancias mórdicas, a fines de la primavera septentrional, en el continente norte de Golicia III, yo, el Gran Sabio Mesescapó Lacoma, escritor de los tratados de "la lengua y el paladar" y "como lavarse sin dentifrico" y famoso por su "Sepa como Escribir sin Errores al Pedo", conocido como el Gran Sabio que descubrió en acento en el teclado de la confiproridoridora cuando cambia la configuracion al ciriliano ventoso, instalado en el Gran Templo de la Lexicología e Interpretación y Corte y Confección, publico esta nueva regla de palabra a utilizarse de acá pa'delante, con el nuevo lexico "COMERDOR" cuyo significado real a partir de ahora y para siempre, será el de describir a una persona cuyos gustos sexuales son contrarios a los pensados por sus congéneres, y ocultos bajo una masa pagada para no levantar sospechas, siendo, ademas, mentalmente promiscuo y detalladamente adverso a sus propios intereses, minando de esta forma su moral, buena costumbre y demas ingerencias proyectuales de forma ponformsa y sucedánea, en concordancia con sus formas naturales y montimañosas, haciendo exactamente todo lo contrario a lo pensado y/o vistuado de manera tratada y mostrada en publico. Asientesé. Archívese. Guárdese y yastáse.. Firmado: el Gran Sabio Mesescapó Lacoma, escritor de los tratados de "la lengua y el paladar" y "como lavarse sin dentifrico" y famoso por su "Sepa como Escribir sin Errores al Pedo", conocido como el Gran Sabio que descubrió en acento en el teclado de la confiproridoridora cuando cambia la configuracion al ciriliano ventoso."
Para todos aquellos que quieran ver los manuscritos originales de la época, les recuerdo que la Gran Unica Biblioteca goliciana, está abierta de lunes a sabadingo, de 8 a 19 y de 21 a 32 Hs, en la cual podrán visitar el decimo noveno piso, ala este, sección historica, biblioteca 980, estante 35 bis, sector noventa y uno, quinto libro, capítulo enésimo tercero párrafo tres, primer renglón, en donde encontrarán toda la información vertida en este escrito.
Esperando haber llevado la luz a vuestra oscuridad de la sapiencia, me despido de todos Uds de la forma acostumbrada...
Dato aparte: pancho doto es puto.
Vida terrestre rumbo a Marte
El proyecto incorpora también el despliegue de un sub-satélite chino, el ‘Yinghuo-1’, que investigará el pasado de Marte, en particular sobre cómo desapareció el agua de la superficie de Marte.
‘Phobos-Grunt’ también prevé realizar observaciones orbitales a Marte, hacer un aterrizaje en Fobos (una de las dos lunas de Marte), realizar una toma de muestras y posteriormente transportar a la Tierra estas muestras alienígenas en Julio del 2012. Cuando sobrevuele la Tierra, la sonda liberará una cápsula que contiene las muestras recogidas en Fobos, que aterrizará en la Tierra.
Pero lo que también será interesante es lo que ésta misión llevará en otro contenedor: unos de los organismos mas resistentes que existen en la Tierra, sellados en un bio-contenedor, que realizarán un viaje de ida y vuelta, Tierra-Marte-Tierra, de tres años de duración.

Maqueta a escala real de la nave rusa ‘Phobos-Grunt’. Créditos: CNES
Ubik
—¿Señor Runciter? Siento molestarle. —El técnico encargado del mapa en el turno de noche carraspeó nerviosamente mientras la voluminosa y desaseada cabeza de Glen Runciter emergía hasta llenar por completo la videopantalla—. Hemos recibido noticias de uno de nuestros inerciales. A ver... —Revolvió un desordenado montón de cintas del grabador que recibía las comunicaciones del exterior—. Lo ha comunicado la señorita Dorn; como recordará, le había seguido hasta Green River, Utah, donde...
—¿De quién me habla? No puedo tener siempre en la cabeza qué inercial está siguiendo a qué telépata o a qué precognitor —masculló, soñoliento, Runciter. Se alisó con una mano la ondulada masa de cabello gris—. Vaya al grano y dígame cuál de los de Hollis es el que falta ahora.
—S. Dole Melipone —dijo el técnico.
—¿Cómo? ¿Que Melipone ha volado? No diga tonterías.
—No digo tonterías —aseguró el técnico—. Edie Dorn y otros dos inerciales le siguieron hasta un motel llamado «Los Lazos de la Experiencia Erótica Polimorfa», un complejo subterráneo de sesenta módulos que recibe una clientela de hombres de negocios y furcias. Edie y sus colegas no creían que Melipone estuviera en actividad, pero para asegurarnos mandamos a uno de nuestros propios telépatas, G.G. Ashwood, a que le leyera. Ashwood encontró un verdadero lío envolviendo la mente de Melipone y no pudo hacer nada, así que volvió a Topeka, Kansas, donde ahora rastrea una nueva posibilidad.
Runciter, ya más despierto, había encendido un cigarrillo. Con la mano en el mentón y expresión sombría, seguía sentado mientras el humo del cigarrillo se elevaba a través del objetivo de su extremo del doble circuito.
—¿Seguro que el telépata era Melipone? Según parece, ya nadie sabe qué aspecto tiene exactamente; debe de cambiar de patrón fisonómico una vez al mes. ¿Y de su campo qué hay?
—Le dijimos a Joe Chip que fuese al motel y midiese la amplitud del campo generado allí. Según Chip, se registraba un máximo de sesenta y ocho coma dos unidades de aura telepática que sólo Melipone, entre todos los telépatas conocidos, puede producir. Así que colocamos la identichapa de Melipone en este punto del mapa. Y ahora Melipone... bueno, la chapa... ya no está.
—¿Ha mirado por el suelo o detrás del mapa?
—La identichapa ha desaparecido electrónicamente. El hombre que representa ya no está en la Tierra ni, por lo que sabemos, en ninguna de sus colonias.
—Iré a consultar con mi difunta esposa —dijo Runciter.
—Pero, los moratorios están cerrados. Es más de medianoche.
—No en Suiza —repuso Runciter, sonriendo con una mueca.
THE CONQUEROR WORM
Within the lonesome latter years!
An angel throng, bewinged, bedight
In veils, and drowned in tears,
Sit in a theatre, to see
A play of hopes and fears,
While the orchestra breathes fitfully
The music of the spheres.
Mimes, in the form of God on high,
Mutter and mumble low,
And hither and thither fly
Mere puppets they, who come and go
At bidding of vast formless things
That shift the scenery to and fro,
Flapping from out their Condor wings
Invisible wo!
That motley drama oh, be sure
It shall not be forgot!
With its phantom chased for evermore,
By a crowd that seize it not,
Through a circle that ever returneth in
To the self-same spot,
And much of Madness, and more of Sin,
And Horror the soul of the plot.
But see, amid the mimic rout
A crawling shape intrude!
A blood-red thing that writhes from out
The scenic solitude!
It writhes! it writhes! with mortal pangs
The mimes become its food,
And seraphs sob at vermin fangs
In human gore imbued.
Out out are the lights out all!
And, over each quivering form,
The curtain, a funeral pall,
Comes down with the rush of a storm,
While the angels, all pallid and wan,
Uprising, unveiling, affirm
That the play is the tragedy, "Man,"
And its hero the Conqueror Worm.
E.A.Poe
LAS PORTENTOSAS ÁGUILAS
Fragmento
Los católicos ingleses, desangrados por las multas, llorando aún a la reina de los escoceses y recordando el sangriento Levantamiento del Norte, tuvieron que enfrentarse a nuevas persecuciones. Sin desearlo, en defensa propia, alzaron sus armas contra los campesinos, mientras la llama prendida por las masacres de Walsingham se extendía por todo el territorio, confundiéndose la luz de las balizas con la lúgubre luminosidad de los autos de fe.
Las noticias se extendieron: a París, a Roma, a la extraña fortaleza de El Escorial, donde Felipe II meditaba aún su campaña contra Inglaterra. La noticia de un país desgarrado por una guerra intestina llegó a las grandes naves de la Armada que franqueaban el Lagarto para unirse con el ejército invasor de Parma en la costa flamenca. Por un día, mientras Medina-Sidonia paseaba por la cubierta del San Martín, el destino de medio mundo pendió de un hilo. Fue entonces cuando tomó su decisión; y uno a uno los galeones y las carracas, las galeras y las pesadas urcas, giraron en dirección norte, hacia Hastings y el antiguo campo de batalla de Santlache, donde la historia había sido escrita hacía ya varios siglos.
La confusión que sobrevino vio a Felipe cómodamente instalado como soberano en Inglaterra; en Francia, los seguidores de Guise, alentados por las victorias al otro lado del Canal, destituyeron finalmente a la va débil Casa de Valois.
A cada vencedor su trofeo. Con la autoridad de la Iglesia Católica ya asegurada, la nueva nación de Gran Bretaña desplegó sus fuerzas al servicio de los Papas, extirpando a los protestantes de Holanda y destruyendo el poder de las ciudades-estado alemanas en las interminables Guerras Luteranas. Los nuevos colonos del continente norteamericano quedaron bajo la soberanía de España, y Cook enarboló en Australasia la bandera azul cobalto del Trono de Pedro.
Por encima de todas las cosas, el largo brazo de los Papas se extendía para castigar y recompensar: la Iglesia Militante ejercía su supremacía. Pero a mediados del siglo XX los murmullos de descontento fueron haciéndose eco entre la población. Una vez más, la rebelión estaba en el aire...
PAVANA, Keith Roberts
PESADILLA EN GRIS
El parque se veía hermoso con el verdor de la primavera, más suave que el del verano; el día resultaba magnifico y él era joven y estaba enamorado. Locamente enamorado, maravillosamente enamorado. Y feliz en su amor: la noche anterior, sábado, se había declarado a Susana y ella le aceptó, más o menos. No le dio un sí definitivo, pero le invitó para que esa tarde le conociese su familia, y le dijo que deseaba que ellos le quisieran y él a ellos. Si eso no significaba la aprobación, ¿entonces qué era? Se habían enamorado casi a primera vista, y por eso aún ni siquiera conocía a sus padres.
¡Oh, la dulce Susana, con los suaves cabellos castaños, la graciosa naricilla, las pecas marcadas y los grandes ojos de color café!
Era la mujer más maravillosa que uno pudiera desear.
Bueno, ya era tarde: Susana le había citado a esa hora. Se levantó del banco y, como sentía los músculos un poco entumecidos por la siesta, bostezó voluptuosamente. Se dirigió hacia la casa, que quedaba a unas manzanas de la suya.
Subió los escalones y llamó a la puerta. Esta se abrió y por un segundo se imaginó que la propia Susana salía a abrirle, pero no fue así. Probablemente se trataba de su hermana; Susana había mencionado que tenía una hermana un año menor que ella.
Se inclinó y se presentó, preguntando por Susana. Le pareció que la muchacha le miraba con extrañeza. Después le dijo:
- Pase, por favor. Ella no está en este momento, pero si gusta aguardar en la sala...
Esperó en la sala. Le extrañó que ella hubiera salido.
Entonces oyó la voz de la chica que le había recibido, hablando en el vestíbulo y, con explicable curiosidad, se levantó y fue a la puerta para escuchar. Parecía estar hablando por teléfono.
- Harry, por favor ven enseguida y trae contigo al doctor. Sí, es el abuelo... No, no es otro ataque al corazón. Es como la vez que le dio amnesia y pensó que la abuela aún vivía. No, no es demencia senil, Harry, es sólo amnesia, pero esta vez la cosa es peor. Cincuenta años menos... su memoria es la de cuando aún no se había casado con la abuela...
Repentinamente viejo, envejecido cincuenta años en cincuenta segundos, lloró en silencio, recostado en el marco de la puerta.
Fredric Brown
Películas mostras
Yo ví:
#10 - FREAKS [1932]
#06 - A CLOCKWORK ORANGE [1971]
#03 - SALO OR THE 120 DAYS OF SODOM [1975]
#02 - IRREVERSIBLE [2002]
Premios Ig Nobel
El premio en la categoría de biología fue al equipo francés que descubrió que las pulgas de los perros pueden saltar más lejos que las pulgas de los gatos, mientras que el premio de medicina fue a un equipo de la universidad de Duke, enCarolina del Norte, que demostró que los placebos caros funcionan mejor que la falsa medicina barata.
Un equipo de la Universidad de Sao Paulo en Brasil ganó un premio especial de arqueología por demostrar como un armadillo puede arruinar una excavación arqueológica.
Entre los ganadores de años anteriores figuran el inventor de los flamencos de plástico rosado, un investigador que filmó a pato ánade azul sodomizando a un macho muerto y un médico que curaba el hipo aplicando masajes anales digitales.
Fragmento
- Estás Perdiendo la cabeza. ¿Podíamos intervenir acaso? No sabíamos nada de ellos, no hubiésemos sido sino un nuevo factor de Perturbaciones. Perturbaciones con consecuencias que nosotros mismos no hubiésemos podido prever Hubiese sido un acto criminal sin duda, como si un cirujano se pusiera a operar sin un examen previo, sin estudiar los antecedentes. Era indispensable que los dejáramos seguir su propio camino mientras los estudiábamos en secreto. No tienes idea de los esfuerzos que desplegamos para obtener mayor información. Ese trabajo continúa aún. Sólo hace setenta años nos sentimos bastante seguros como para introducir un primer factor nuevo en esta sociedad. A medida que continuemos aprendiendo, modificaremos los planes. Es posible que tardemos mil años en cumplir nuestra misión.
- Pero mientras, se han salvado del naufragio. Están encontrando sus propias soluciones. Qué derecho tenemos a...
- Yo empiezo a preguntarme, Mwyn qué derecho tienes tú al título de aprendiz de psicodinámica. Piensa en lo que son esas soluciones. La mayor parte del planeta se encuentra aún en un estado de barbarie. Este continente se ha recobrado más que otros, pues la distribución de los equipos técnicos era aquí amplia antes de la destrucción. ¿Pero qué estructura social han alcanzado? Un enjambre de Estados en conflicto. Un feudalismo donde el equilibrio de los poderes políticos-militares y económicos depende de una arcaica aristocracia terrateniente. Una docena de lenguas y subculturas que se desarrollan a lo largo de sus propias líneas incompatibles. Una ciega adoración de la técnica heredada de sociedades ancestrales que puede llevarlos a una civilización mecanizada tan demoníaca como la que se destruyó a sí misma hace tres siglos. ¿Te aflige que hayan muerto unos pocos cientos de hombres, sólo porque nuestros agentes promovieron una revolución que no se desarrolló tan fácilmente coma habíamos esperado? Pues bien, la Gran Ciencia te dice que sin nuestra intervención la miseria total que debiera soportar esta raza en los próximos cinco mil años superaría en tres órdenes de magnitud el dolor que nosotros podríamos infligirles.
NO HABRA TREGUA PARA LOS REYES, Poul Anderson
Fragmento
Por otra parte, los colonizadores de la Luna tienen que pertenecer a esa especie de hombres que se siente feliz y a sus anchas viviendo bajo tierra como en una angosta madriguera.
Durante mi segundo viaje a Luna City, fui al observatorio Richardsón, tanto para ver el Gran Ojo como para buscar el argumento de una historia que me pagase mis vacaciones. Presenté mi carnet de periodista, charlé un rato y acabé visitando todo aquello acompañado por el jefe. Fuimos al túnel del norte, que estaba siendo horadado en el lugar del proyectado coronascopo.
Fue una excursión pesada, subimos en un scooter, bajamos a un túnel absolutamente informe, subimos de nuevo saliendo por una compuerta de aire, tomamos otro scooter y repetimos el recorrido. Mister Knowles lo amenizo con su charla.
- Todo esto es provisional - explicó -. Una vez hayamos horadado el segundo túnel, los conectaremos, quitaremos las compuertas de aire, abriremos un paso orientado al Norte en éste, otro orientado al Sur en el otro y se podrá dar la vuelta en menos de tres minutos, lo mismo que en Luna City... o en Manhattan...
-¿Por qué no quitar las compuertas de aire ya? - pregunté mientras entrábamos en la que hacía siete -. Hasta ahora, la presión ha sido la misma en un lado que en el otro de todas ellas.
- ¿Es que quiere usted sacar provecho de una peculiaridad de este planeta para inventar una historia sensacional? - me preguntó, intrigado.
- Mire usted - respondí, sintiéndome ofendido -, pretendo ser de tan confianza como el que más, pero si hay algo en este proyecto que no sea del todo limpio, vámonos de aquí y dejémoslo. No me gusta la censura.
- Cálmese, Jack... - dijo suavemente, llamándome por primera vez por mí nombre de pila; lo observé, pero no dije nada -. Nadie va a censurarle a usted. Estamos encantados de cooperar con ustedes, pero la Luna tiene una reputación demasiado mala; reputación que, por otra parte, no merece.
No contesté.
CABALLEROS, PERMANEZCAN SENTADOS, Robert A. Heinlein
Fragmento
Mientras me acercaba experimenté una extraña sensación de repugnancia, y sólo me decidí a hacerlo porque mi tarea me obligaba a ello. En aquella amplia extensión no había vegetación de ninguna clase; no había más que una capa de fino polvo o ceniza gris, que ningún viento parecía ser capaz de arrastrar. Los árboles más cercanos tenían un aspecto raquítico y enfermizo, y muchos de ellos aparecían agostados o con los troncos podridos. Mientras andaba apresuradamente vi a mi derecha los derruidos restos de una casa de labor, y la negra boca de un pozo abandonado cuyos estancados vapores adquirían un extraño matiz al ser bañados por la luz del sol. El desolado espectáculo hizo que no roe maravillara ya de los asustados susurros de los moradores de Arkham.
En los alrededores no había edificaciones ni ruinas de ninguna clase; incluso en los antiguos tiempos, el lugar dejó de ser solitario y apartado. Y a la hora del crepúsculo, temeroso de pasar de nuevo por aquel ominoso lugar, tomé el camino del sur, a pesar de que significaba dar un gran rodeo.
EL COLOR SURGIDO DEL ESPACIO, H. P. Lovecraft
Traducción
Estando cómodamente apoltronado en mi nuevo sillón masajeador de cuero de gatito, me encuentro con la sorpresa imperiosa de la sádica sed de sabiduría demostrada por el Sr. Presidente del Sindicato de Orión.
Haciendo caso a sus ruegos, y saliendo de un letargo, proporcionaré a todos vosotros las respuestas a vuestras dudas que carcomen las líneas naturales de las conexiones sinápticas, llevándolos a un mar de insolente congomicencia empírica del sinsaber natural.
Por lo tanto, y a pedido expreso del Sr. Orión, pasaré a relatarles el origen de un vocablo goliciano, el cual apareció en un escrito.
El Sr. Marpla, quien merece mi total y absoluta admiración y respeto, escribió:
"Bueno, la peloula NO la vi..."
Imaginemos entonces, nuestro acostumbrado viaje en el tiempo, hacia el momento exacto de la entronización primaria de la quinta luminiscencia postraumátisia, en la décima edad del cuarto momento del plenilunio semestral, momento en el cual el Gran Profeta Telapo 'Ngodepie, los dioses honren su fastuoso nombre con la interminable presencia de su imagen divina en los sacrosantos confines universales, originario de Golicia VI, hijo del gran Pensador Selapo 'Ngodepie y la filósofa Meduel Elort, conocido por sus actos heroicos en las Guerras Chóticas de la tercera etapa, al vencer al ejercito enemigo dejándolo solo en el campo de batalla, glorificado por su interminable sabiduría demostrada en la colección de libros "La Santa y el Jamón", en el cual se relata la fastuosa y acomodada vida de un beligerante soldado goliciano en sus últimos días de vida.
En esta época vivía el escriba oficial de la Honorable Cámara de la Lengua, el Gran Sabio Paqueteni Labirom. Este respetable ciudadano, de amplia sabiduría en el lenguaje, conocido por su gran colección de escritos pasados de moda, daba clases en una humilde escuela goliciana en la afueras de la ciudad central del continente norte, en lo que se podría llamar para una mejor comprensión, un barrio carenciado. Este tipo de poblado, en Golicia se lo conoce como Spas. Los Spas rodeaban las grandes ciudades y eran habitados por menesterosos, ladrones, asesinos, violadores, marginados, piqueteros y jueces.
Dentro de estos Spas, se consideraba que un pequeño goliciano que no concurriera a clases, debería ir a vivir a la gran ciudad, por lo que todos los niños golicianos concurrían a clases rigurosamente. El Gran Sabio Paqueteni Labirom daba clases en una pequeña escuela de estos Spas. Se encargaba de infundir la sabiduría que le fue dada, a los niños mayores (entre los 12 y 37 años).
Un día, según los antiguos manuscritos dejados para la posteridad y escritos en forma anónima, el Gran Sabio Paqueteni Labirom se encontraba disfrutando de un día invernal, sentado en una estaca, la cual le producía cierta experiencia satisfactoria, a su forma de ver, gozando de la tibia luz solar, cuando escuchó que sonaba el aviso sonoro que anunciaba que los niños debían volver a sus clases.
Había algunos pequeños que se encontraban jugando con insectos, otros trepados a los tejados de la escuela, otros se hallaban tomando alcohol isopropílico de grado 3, escondidos en el baño, y otros estaban jugando a un extraño pero llamativo deporte. El mismo consistía en llevar mediante golpes dados por sus extremidades inferiores a un objeto de forma esférica, mientras se corría detrás de dicho objeto. El objetivo de este juego era introducir mediante esta técnica de golpes, al objeto esférico dentro de la oficina del Director de la escuela, tratando de no pegarle a él, mientras el objeto esférico, dado el rebote contra alguna superficie dura y firme, salía despedido hacia el exterior, tratando de romper una ventana diferente para causar el máximo daño posible en la propiedad. Obviamente que al Director este deporte le gustaba muchísimo y no eran pocas las veces en que se sumaba al juego, haciendo la mayor cantidad de puntos siempre ya que conocía al detalle su oficina, puntos de entrada y salida de la misma utilizando el objeto esférico y formas muy variadas de rebote.
Al ver que los niños no dejaban su juego, la encargada de la entrada de los niños a la escuela, la amorosamente recordada Maestra Sossuna Junigranputi, comenzó a ejercer su autoridad como tal, tomando a los niños de sus partes nobles, apretándolas sutilmente para obligarlos a entras a sus aulas.
En esta oportunidad, la amorosamente recordada Maestra Sossuna Junigranputi tuvo un encontronazo con el alumno Terrompi Lajeta, quien en sus años de adultez sería conocido como el Gran Profeta Terrompi Lajeta, las Dioses mantengan su nombre libre de todo gravamen, de quien algún día contaré sus aventuras en otra traducción, si hay oportunidad por su cónclave temporal.
Resultó que la amorosamente recordada Maestra Sossuna Junigranputi tomó por sus partes nobles al alumno Terrompi Lajeta, apretándolas un poco mas de lo normal, lo que fue demostrado por el aullido lanzado por el alumno, en justa concordancia con un nuevo grito de "¡SOLTAME FORRA PELOTUDAAAAA!" mientras la amorosamente recordada Maestra Sossuna Junigranputi gritaba "¡AL AULA, ALUMNO LAJETAAAA!".
Esto causó no solamente estupor al Gran Sabio Paqueteni Labirom, sino que además causó una gran sorpresa. Al escucharse los gritos superpuestos uno encima del otro, se formó la congruencia verbal cuantificada conocida como ¡¡OIA!! dada la poca probabilidad de la misma.
Fue entonces que el Gran Sabio Paqueteni Labirom corrió velozmente hacia su estudio de la Honorable Cámara de la lengua en la ciudad central, tomó uno de sus pergaminos, y delante de treinta y dos testigos llamados especialmente, redactó la famosa, y poco menos que conocida, regla verbal que a continuación detallo:
"Siendo el momento exacto de la entronización primaria de la quinta luminiscencia postraumátisia, en la décima edad del cuarto momento del plenilunio semestral, inscribo en este santo momento, ubicado en la Honorable Cámara de la Lengua y en presencia de testigos, todos mayores de edad y habilitados según información suministrada, el nuevo vocablo conocido como "PELOULA" referido a la sincronía conjuntiva del deporte y la obligación en torno a los diarios quehaceres orientados al estudio y la forma de aprendizaje. Dicho vocablo se utilizará a partir del día de la fecha y hora predispuesta según reloj interestelar goliciano a los efectos de llevar comprensión idiomática a los confines universales, relatándose sobre la obligación del alumnado a dejar los deportes para retomar los estudios pormenorizados a los efectos de llevar la suficiente cantidad de sabiduría a las huestes golicianas para algún día ser explotados como corresponde. Inscríbase dicho texto en la fecha y hora relatadas para su uso inmediato, según estatutos y estamentos propios de la Honorable Cámara de la Lengua. Firmado: Paqueteni Labirom. Gran sabio de la Orden Frosideana de la lengua, la palabra y el chacinado."
Para su consulta, este manuscrito se halla en la Gran Única Biblioteca Goliciana, sita en Golicia Prime, en el Decimosexto estante de la primera biblioteca, en el decimo anaquel de la segunda protuberancia, a la izquierda, dentro de la carpeta titulada "Antiguos Escritos Goliciano", página tres mil doscientos noventa, sección novena, sector doceavo, párrafo quinto, segundo renglón, su ruta...
Habiendo aclarado la sombra que pesaba sobre vosotros, hijos de la luz y la oscuridad golicianas, me despido de todos vosotros de la forma acostumbra, o sea con... un saludo afectuoso.
Embajador Sarek.
Fragmentos
Fueron las primeras palabras que acudieron a su mente. Una desesperada orden a gritos dirigida a él mismo. Max reaccionó precipitadamente.
“ ¡ Huye, sal de aquí ! ” No se detuvo a pensar. “ ¡ Maldita sea ! “ Se levantó de su butaca de neo-cuero precipitadamente. La consola de navegación saltó por los aires, cayendo al suelo arrastrada por los cables de neuroconexión. “Mierda, mierda“. Su corazón estaba acelerado, su vida podía depender de aquellos instantes. “¡Tengo que salir de aquí! “ gritó en su mente.
Max Corbera intentaba abandonar de una forma demasiado apresurada su viaje por la Matriz. Abrió los ojos y sus irises estaban todavía contraídos, aunque se hallaba rodeado por la penumbra de su austero apartamento.
Gotas de lluvia. Luces. Colores. Proyecciones distorsionadas de la calle a través del cristal. La sombra de las persianas en las paredes de la habitación. Torrentes digitales que provenían de la consola de navegación.
Cielo azul. Arena blanca. Caótica fusión de realidades. Un caos absoluto e incontrolable de sensaciones. Abultados lazos de cables y fibra óptica en las paredes y el suelo. “ No no no no ” Solo la débil y casi imperceptible luz de una cinta fluorescente Phillips brillaba bajo el deteriorado techo. Las paredes llevaban un nombre pintado en sangre. “Humberto Salgado,¡quién es Humberto Salgado! Esto no va bien, sal de aquí maldita sea!” Se gritó a sí mismo. “¡Fuera!“
Max arrancó de cuajo los cables de conexión del puerto neuronal de su nuca. Flujo interrumpido. Neuro-shock. La reacción de su sistema nervioso al abandonar tan repentinamente el tránsito de la Matriz fue un pinchazo repentino, intenso.
“¡Mierda mierda mier...!”. El latigazo recorrió su espina dorsal por completo.
Lo peor vendría después. Max lo sabía perfectamente: la subida de adrenalina, seguida por una sensación que podria parecerse a la que se experimentaría en un giro vertical de ciento ochenta grados a la velocidad del sonido en la estratosfera terrestre.
Cerró los párpados con fuerza. Las náuseas invadieron su estómago. La última vez que desconectó tan repentinamente terminó por vomitar sobre la consola toda la comida que había ingerido aquel día. Aquello ocurrió en Estambul. De eso hacía más de cinco años y las conexiones neuronales no estaban tan perfeccionadas por aquel entonces. No tenia el dinero para agenciarse un puerto mejor, ni su cabeza estaba habituada todavía a surfear por la Matriz.
Max vaciló y resbaló ligeramente. Sus pies tropezaron. Atravesaron cajas de pizza, restos de comida, periódicos viejos y manchados, latas de cerveza abiertas y otras sin abrir desparramadas por el suelo. Su cabeza todavía estaba en tránsito, a medio camino entre el mundo digital y el mundo real.
“¡La puerta!,¿Donde está la maldita puerta?“ Con los ojos todavía cerrados, corrió instintivamente hacia la puerta del apartamento tirando al suelo montones de cajas de software que se desmoronaron al golpearlas. Un instinto que se vio anulado cuando sintió que toda la habitación giraba vertiginosamente a su alrededor.
Arlequín, Jordi Armengol Carner
LA FUTURA DIFUNTA
Aquel hombrecillo larguirucho, de aspecto simple y ralo cabello gris, rondaría los cincuenta años o poco más. Cerró la puerta sin hacer ruido y se quedó en el lóbrego vestíbulo, en espera de que los ojos se le acostumbraran al cambio de luz. Vestía un traje negro, camisa blanca y corbata negra. Su pálido rostro aparecía sin transpiración a pesar del calor. Cuando sus ojos se hubieron acostumbrado a la penumbra, se quitó el sombrero panamá y avanzó por el pasillo hasta el despacho: sus zapatos negros no hicieron ruido alguno al pisar sobre la alfombra.
El empleado de la funeraria levantó la vista de su escritorio para saludarle.
-- Buenas tardes.
-- Buenas tardes --repuso el hombrecillo, que tenía una voz suave.
-- ¿Puedo ayudarle en algo?
-- Sí --respondió el hombrecillo.
Con un ademán, el empleado de la funeraria le indicó la butaca que había del otro lado de su escritorio y le dijo:
-- Por favor.
El hombrecillo se sentó en el borde de la butaca y dejó el panamá sobre su regazo. Observó que el empleado de la funeraria abría un cajón y sacaba un impreso. Después, retiró una estilográfica negra de su base de ónice, y preguntó:
-- ¿Quién es el difunto?
-- Mi esposa --dijo el hombrecillo.
El empleado de la funeraria emitió un cloqueo de condolencia.
-- Lo siento.
--Ya --replicó el hombrecillo con una mirada inexpresiva.
-- ¿Cómo se llamaba?
-- Marie Arnoid --respondió el hombrecillo en voz baja.
El de la funeraria escribió el nombre.
-- ¿Dirección?
El hombrecillo se la dio.
-- ¿Está ella allí ahora?
-- Si. está allí --respondió el hombrecillo.
El otro asintió.
-- Quiero que todo sea perfecto --dijo el hombrecillo--. Quiero lo mejor que haya.
-- Claro, claro, por supuesto.
-- No me importa lo que cueste --insistió el hombrecillo. Su garganta osciló cuando tragó saliva .
-- Ahora ya no me importa nada. Salvo esto.
-- Lo comprendo --dijo el de la funeraria.
-- Siempre tenía lo mejor. Yo me encargaba de ello.
-- Claro, claro.
-- Asistirá mucha gente --comentó el hombrecillo--. Todo el mundo la quería. Es tan hermosa..., tan joven... Tiene que darle lo mejor. ¿Me comprende?
-- A la perfección --le aseguró el de la funeraria--. Le garantizo que quedará más que satisfecho.
-- Es tan hermosa --repitió el hombrecillo--. Tan joven.
-- No lo dudo --asintió el de la funeraria.
El hombrecillo permaneció sentado, sin moverse, mientras el empleado de la funeraria le formulaba unas preguntas. El tono de voz del hombrecillo no varió mientras hablaba. Sus ojos parpadeaban tan de vez en cuando que el empleado no los vio moverse ni una sola vez. El hombrecillo firmó el impreso ya rellenado y se incorporó. El de la funeraria hizo lo propio y rodeó el escritorio.
-- Le garantizo que quedará usted satisfecho --dijo al tiempo que le tendía la mano.
El hombrecillo se la estrechó. La palma de su mano estaba seca y fría.
-- Dentro de una hora iremos a su casa --le indicó el agente funerario.
-- Perfecto --repuso el hombrecillo.
El empleado avanzó por el pasillo, al lado del cliente.
-- Para ella quiero que todo sea perfecto --dijo el hombrecillo--.Sólo lo mejor.
-- Todo saldrá tal como usted desea.
-- Se merece lo mejor. --El hombrecillo miró al frente con fijeza--. Es tan hermosa. Todo el mundo la quería. Todo el mundo. Es tan joven, y tan hermosa...
-- ¿Cuándo ha muerto? --preguntó entonces el de la funeraria.
El hombrecillo no pareció haberle oído. Abrió la puerta, salió a la luz del sol y se puso el panamá. Había recorrido ya la mitad de la distancia que lo separaba de su coche cuando, con una leve sonrisa en los labios, contestó:
-- En cuanto llegue a casa.
Richard Matheson
Fragmentos
Una por uno, dos por dos, en pequeños grupos, continuaban avanzando en la penumbra; a veces, algunos hacían un alto, otros se les adelantaban, arrastrándose con lentitud, y aquéllos, entonces, reanudaban el movimiento.
Llegaban por docenas y por centenares; se extendían a derecha e izquierda hasta donde podía escrutarse en la oscuridad creciente, y el bosque negro detrás de ellos parecía interminable.
El suelo mismo parecía desplazarse hacia el arroyo.
De tiempo en tiempo, uno de aquellos que habían hecho un alto no reanudaba su camino y yacía inmóvil: estaba muerto.
Algunos se detenían y gesticulaban de manera extraña: levantaban los brazos y los dejaban caer de nuevo, se tomaban la cabeza con ambas manos, extendían sus palmas hacia el cielo como hacen ciertos hombres durante las plegarias que dicen en común.
CHICKAMAUGA, Ambrose Bierce
Fragmento
Es inevitable que se dude de los verdaderos hechos tal como he de revelarlos; no obstante, si suprimiera lo que se tendrá por extravagante e increíble, no quedaría nada. Las fotografías retenidas hasta ahora en mi poder, tanto las normales como las aéreas, contarán en mi favor por ser espantosamente vívidas y gráficas. Pero aun así se dudará de ellas porque la habilidad del falsificador puede conseguir maravillas. Naturalmente, se burlarán de los dibujos a tinta calificándolos de evidentes imposturas, a pesar de que la rareza de su técnica debiera causar a los entendidos sorpresa y perplejidad.
A fin de cuentas, he de confiar en el juicio y la autoridad de los escasos científicos destacados que tienen, por una parte, suficiente independencia de criterio como para juzgar mis datos según su propio valor horriblemente convincente o a la luz de ciertos ciclos míticos primordiales en extremo desconcertantes, y, por la otra, la influencia necesaria para disuadir al mundo explorador en general de llevar a cabo cualquier proyecto imprudente y demasiado ambicioso en la región de esas montañas de la locura. Es un triste hecho que hombres relativamente anónimos como yo y mis colegas, relacionados solamente con una pequeña universidad, tenemos escasas probabilidades de influir en cuestiones enormemente extrañas o de naturaleza muy controvertida.
EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA, H. P. LOVECRAFT
Museo Marciano
El Martian Museum of Terrestrial Art (Museo Marciano de Arte Terrícola) ha abierto sus puertas en un Barbican Center decorado a lo marciano, con unas tiras metálicas de color cobrizo cubriendo suelos y paredes, un tipo de decoración que podría responder a alguna modalidad de feng shui alienígena o a un intento de conectar visualmente las diversas obras y temas: un traje espacial de fieltro en una esquina, una salchicha en una vitrina, un cuadro con la figura de George Bush tocado con sombrero tejano pintado a la manera de Pollock. En fin: ese tipo de exposición.
Como sabemos, los marcianos son de un intenso color verde a juego con las tapas del catálogo de la muestra, que a su vez finge ser el Volumen VIII de la Enciclopedia de la Vida Terrestre. Por suerte, no se ha obligado a los vigilantes de la galería a vestirse de marcianos, aunque sí hay un tour explicativo impartido por un guía que finge ser originario del planeta rojo. La ocurrencia podría terminar ahí, pero no; los marcianos se embarcan en un intento de comprensión del arte humano poniendo a sus antropólogos y comentaristas culturales a trabajar en una sesuda revisión del tema.
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