Perro habría sido violado por alienígena

La noticia primero nos causó risa pero luego nos conmovió hasta las lágrimas.
Aprovechando que el Tolo Gamuzzi, nuestro fletero amigo, se dirigía al sur, nos embarcamos una vez más en una verdadera odisea periodística, quién suscribe y el inefable Tolo, conocedor de la zona.
Efectivamente, en la localidad de Ezpeleta, partido de Quilmes, en las inmediaciones del cementerio municipal, casi lindera, existe una casilla precaria. Este sería el lugar donde se perpetró el repudiable hecho, que mancha, irremediablemente, las relaciones Tierra-Resto del Cosmos.
Una vez en el lugar fuimos recibidos por Luis "Salchichón" Domínguez, caracterizado vecino de la zona, suscitándose el siguiente diálogo:

Tolo: ¿Por qué le dicen "Salchichón", don?
Luis "Salchichon" Domínguez: Vení que te explico, comuñe...
Yo: Gracias pero no es necesario, además no hace al hecho que nos compete.
T: ¿Usted conoce al perro, es decir a la víctima?
LSD: ¿Conocerlo? ¡Era mío!
Se emociona ostensiblemente don Salchichón y se le quiebra la voz, pero un quiebre de macho argento, nada de quiebre a lo "Miranda".
Le da una pitada larga a su Imparcial sin filtro.
LSD: Lo crié desde cachorro. Un día cirujeando lo encontré y me lo traje. Chicho le puse. ¡Chicho! le gritaba y el venía corriendo, sabiendo que algún güesito iba a encontrar.
Hasta el Tolo, que es un oraguntán con ropa, reconoce el dolor ajeno y hacemos un profundo y reverente silencio, solo quebrado por Salchichón sorbiendose los mocos.
T: Cuéntenos como fue el hecho.
LSD: Yo estaba mirando el baile del caño, cuando el Chicho se puso tenso y empezó a ladrar. Creyendo que se trataba de un gato o un ratero, le abro la puerta del fondo. Entonces los ví.
Por la pinta me di cuenta que eran de otro planeta. Parecían mujeres pero hablaban con voz gruesa, de hombre, hasta músculos de hombre tenían.
Usaban unas botas plateadas de taco altísimo y unas musculosas, llenas de brillitos. Tenían cadenas y collares. Y los peinados que tenían! Unas cosas así, de colores raros... Uno de ellos lo agarró al Chicho, se levantó la pollerita y sacó un socotroco. Yo estaba paralizado. Y ahí nomás...me da escalofríos de solo acordarme.
Yo: Calmesé. Digamé Don Luis, ¿Usted estaba tomando algo mientras veía el baile del caño?
LSD: Y.. ya iba por la segunda panzona de Termidor.
Yo: ¿Y alguna otra cosita?
LSD: Lo de siempre, un paco. Me gusta fumarme uno mientras miro la tele. Yo mismo me los hago.

Con otro caso dilucidado, emprendimos el regreso en el colectivo 159, ramal "1", ya que el rastrojero había desaparecido. Afuera anochecía y los travestis iniciaban su ronda nocturna.

8 comentarios:

Ana R dijo...

La verdad está ahi fuera...

Un abrazo

Carlos dijo...

...no puedo dejar de reírme Mostro.

Digno de los Expedientes X JEJEJE.

El Mostro dijo...

si, Ana, el problema es salir!

Gracias Carlos, a sus órdenes.

Carlos dijo...

...Aunque esté con mucho argentinismo se entiende Mostro. Hay detallitos universales =)

BUDOKAN dijo...

Me hace recordar a aquellas magistrales épocas de nuevediario, el mundo parecía más fantástico y atractivo. Saludos!

El Mostro dijo...

Ya volverán esas épocas!

Jazmín dijo...

no se qué es lo peor del caso, si el traba con el perro, el baile del caño, o la segunda de Termidor con paco...
slds!

El Mostro dijo...

Saludos y gracias por pasar, jasmin!