Hermoso y terrible remolino en el polo norte de Saturno
Nuestro héroe cruza la singularidad maldita, el agujero negro o gris, el pasadizo al otro patio, que se encuentra en la esquina de Nicaragua y Arévalo, en el barrio de Palermo, Buenos Aires. Todo puede pasar: sexo, Historia, aventuras, guiso de lentejas o mondongo y Perón y Freud explicando las remeras rotas del Capitán Kirk. A ver si se ponen a leer, holgazanes.
Relato breve
Dos mujeres están sentadas junto a sus bebés sin vida pero robustos -recién muertos- en una esquina de la ciudad junto a varias bolsas abiertas y malolientes de basura. Si se observa bien a los bebés no se sabe si son niños o muñecos.
La desesperación de las madres es tremenda: sobre todo la de una de ellas mientras la otra trata de consolarla.
De uno de los niños sale una especie de cordón umbilical y una de las mujeres lo toma entre sus brazos magullados mostrándolo a los que pasan.
Gritos de angustia desmedida. Horror en sus rostros.
Se dice que copularon y concibieron con el mismo hombre: atlético, semental, “un súper hombre”.
Pero los niños están muertos. Han nacido demasiado grandes y desgarrado a sus progenitoras. Las han abierto de lado a lado.
Viviana del Villar
Of R'leyh Ye Deep - Necronomicon Book of Places
f all places where Ye Old Ones lay dreaming, R'lyeh may be ye most infamous. Once ye proud city of Cthulhu and His Servants, R'lyeh lays now underneath the weeds, sunken away into deep and dark waters southern of long forgotten Mu.
It is said that when comes ye Times when ye Stars are right, of all other places R'lyeh shall be ye first to rise to Earth and release legions of ye brood of Cthulhu. Until then, in his lost city of R'lyeh, Cthulhu waits and dreams...
Phn'glui M'gl wna'f, Cthulhu R'lyeh Wgha Nagl Ftaghn"
Pesadilla
¡Que incerdio papá!
PENSILVANIA, Estados Unidos.- En el año 1962, un incendio aparentemente inofensivo en un basurero de Centralia, en Pensilvania, se extendió repentinamente por el subsuelo y encendió una veta de carbón situada bajo la ciudad.
Las llamas de la superficie fueron extinguidas por los bomberos, pero el carbón siguió ardiendo bajo las casas hasta convertirse en un monstruo incontrolable que obligó a desalojar la ciudad.
Actualmente, Centralia resulta un lugar abandonado y fantasmal con apenas 12 habitantes. La mina subterránea sigue ardiendo y se calcula que contiene carbón para hacerlo durante 250 años más.
X en el pádafo - Edgar Allan Poe
Una experiencia religiosa 2
-El alcohol no se vence.
-¿No? ¿Y el vino?
-Es distinto.
Prendo el fuego, tiro la carne a la parrilla, le doy un trago al brebaje diabólico. Prendo un cigarrillo y contemplo como se va haciendo la carne.
-¡Tire ese cigarrillo!¿Como se le ocurre fumar acá?
Miro a mí alrededor y me encuentro en el Mayflower. Quién habló es un gordo barbudo de camisa con volados.
Arrojo obediente el faso, con tan mala que cae en la santabárbara. La explosión destruye al barco y me arroja lejos. Trato de mantenerme a flote, pero las fuerzas me fallan. Me hundo en las salobres aguas...
Soy rescatado justo a tiempo por una sirena muy parecida a Karina Jelinek, quién me lleva hasta la costa, mientras me recita la tabla de logaritmos. Una vez que hago pie, se despide con un canto celestial...
Me derrumbo por el esfuerzo en la playa. Un churrero con una remera roja de "El Delfín" se acerca solícito para ayudarme, pero un par de romulanos que se acaban de materializar lo atraviesan con un rayo.
Se me acercan apuntándome mientras miro desesperado para donde rajar.
En ese momento se escucha el grito guerrero de un grupo de indios en bolas. Los romulanos se defienden, pero los indios acaban con ellos.
Preparan un fuego y luego de desvestir y descuartizar a los romulanos, los asan. Me escondo tras una rocas, tratando de pasar inadvertido. El indio más alto pega el primer mordisco a un pedazo de romulano y lo escupe, al grito de "¡Esto es más feo que un pollo de Mazzorín!".
Me escabullo por el roquedal. Desde donde estoy oculto alcanzo a ver una extraña pareja sexando, una mulata infernal y un conejo rosa de 1,80 de estatura. La negra alcanza el clímax y se transforma en una pantera. El infausto conejo trata de escapar, pero la pantera-mulata lo despedaza.
-¿Y el asado para cuando? La ensalada ya está lista y la mesa puesta.
-Ya va, ya va. Falta un poquito...
El inmortal - J.L.Borges
En el otoño de 1066 milité en el puente de Stamford, ya no recuerdo si en las filas de Harold, que no tardó en hallar su destino, o en las de aquel infausto Harald Hardrada que conquistó seis pies de tierra inglesa, o un poco más.
En el séptimo siglo de la Héjira, en el arrabal de Bulaq, transcribí con pausada caligrafía, en un idioma que he olvidado, en un alfabeto que ignoro, los siete viajes deSimbad y la historia de la Ciudad de Bronce.
En un patio de la cárcel de Samarcanda he jugado muchísimo alajedrez.
En Bikanir he profesado la astrología y también en Bohemia.
En 1683 estuve en Kolozsvár y despuésen Leipzig.
En Aberdeen, en 1714, me suscribí a los seis volúmenes de la Ilíada de Pope; sé que los frecuenté con deleite.
Hacia 1729 discutí el origen de ese poema con un profesor de retórica, llamado, creo, Giambattista; sus razones me parecieron irrefutables.
El 4 de octubre de 1921, el Patna, que me conducía aBombay, tuvo que fondear en un puerto de la costa eritrea. Bajé; recordé otras mañanas muy antiguas, también frente al Mar Rojo, cuando yo era tribuno de Roma y la fiebre y la magia y la inacción consumían a los soldados. En las afueras vi un caudal de agua clara; la probé, movido por la costumbre. Al repechar el margen, un árbol espinoso me laceró el dorso de la mano. El inusitado dolor me pareció muy vivo. Incrédulo, silencioso y feliz, contemplé la preciosa formación de una lenta gota de sangre. De nuevo soy mortal, me repetí, de nuevo me parezco a todos los hombres. Esa noche dormí hasta el amanecer.
El Sistema de Computación Cuántica Orion: ¿nueva revolución informática?
El Sistema Orion es un acelerador por hardware diseñado especialmente para resolver un problema NP-completo concreto llamado modelo bidimensional Ising de un campo magnético. Está construido sobre un sistema de computación cuántica adiabático [PDF] de 16 qubits. Está diseñado para que pueda usarse como módulo con cualquier aplicación que requiera resolver problemas NP-completos (…) Los qubits [bits cuánticos] están acoplados con otros qubits vecinos a través de un transformador de fluzo* tuneable [PDF], con un total de 42 acopladores (…) La temperatura base a la que opera es de 5 mK, es decir, 0,005 kelvins por encima del cero absoluto, lo cual es 500 veces más frío que el vacío intelestelar (…) Usar el Sistema Orion es muy simple: basta programar la aplicación para que le pase el problema NP-completo a Orion cuando sea necesario resolverlo, el resto no requiere modificación. En la presentación se harán dos demostraciones: una que encuentra patrones en bases de datos de moléculas, otra más mundana que sirve para asignar asientos a gente según ciertas reglas.
(*) Vale, el original es flux, traducido «flujo»… Pero «fluzo» mola más. Y lo de que los acopladores sean 42 es así, tal cual.
El Sistema Orion podría de hecho dar por encontrados dos de los santos griales de la informática de un plumazo. Hasta la fecha, se sabe que el gigante IBM tiene un sistema cuántico de 7 qubits capaz de factorizar el número 15 como producto de 5 y 3. Lo cual, aunque no lo parezca, fue un gran avance en su día; también se describió el año pasado un sistema de 12 qubits.
Algunos medios ya están tildando la investigación de D-Wave como salto cuántico en el mundo de la computación (nunca mejor dicho, The Guardian); por otro lado un artículo en Business 2.0 / CNN titula algo así como ¿Puede superar D-Wave a los mayores laboratorios de investigación del mundo…? ¿O es sólo humo? que incluye muchas historias sobre los problemas financieros de la compañía y su fundador. Techworld lo describe como El Ordenador Cuántico Debuta la Semana que Viene con una frase tremenda: «puede realizar 64.000 cálculos a la vez (en «universos» paralelos) gracias a una nueva técnica.
La evolución humana, bajo una nueva mirada
WASHINGTON (EFE).- Los primeros seres humanos modernos que llegaron a Europa desde Africa, hace unos 40.000 años, continuaron evolucionando y se mezclaron genéticamente con los neandertales, reveló un estudio difundido ayer por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Un grupo de científicos ingleses, estadounidenses y europeos comparó los rasgos físicos de cráneos de los primeros seres humanos modernos hallados en 2003 en la caverna Petera Cu Oase, en Rumania, con otras muestras del mismo período del Pleistoceno.
"Las diferencias entre los cráneos sugieren que se registró una compleja dinámica demográfica mientras los seres humanos modernos se dispersaban por Europa", indica el estudio.
Un grupo de fragmentos craneanos, identificado como Oase 2, tiene una antigüedad de más de 35.000 años, en tanto que los de Oase 1 tienen una antigüedad de más de 40.500 años. Esos dos fósiles corresponden a individuos que tenían más o menos la misma edad y constituyen el conjunto craneano de seres humanos modernos más antiguo que haya sido encontrado jamás en Europa, así como la mejor prueba de su apariencia, indican los investigadores.
Un informe publicado la semana pasada en Science destacó que los primeros seres humanos modernos se establecieron en el este de Europa hace unos 45.000 años. Los científicos indicaron que una comparación de los fragmentos craneanos rumanos con otros cráneos reveló características que no se presentan en la estructura ósea de la cabeza de seres humanos modernos. Según Joao Zilhao, profesor de la Universidad de Bristol, las diferencias plantean importantes interrogantes acerca del desarrollo morfológico de los seres humanos.Probabilidades
A poco de graduarse en la Universidad de San Guango con honores, debió abandonar su tierra natal, el Sululato de Mondongo (Africa Central), a causa de su actividad política. Mal pensados y aguafiestas que nunca faltan, alegan que la verdadera razón para el exilio de M'Abriga fue su condición de mechera.
La cuestión es que M'Abriga y sus escazas pertenencias fueron a parar a Buenos Aires, la Reina del Plata.
Mientras realizaba los engorrosos trámites para que su título fuese reconocido (al principio los empleados del Ministerio de Educación se burlaban de ella, ya que dudaban que una negra africana ataviada con sus trajes típicos fuese una Doctora en Matemáticas), M'Abriga consiguió trabajo en la oficina de un despachante de aduana en el Centro, cerca de Plaza de Mayo.
Cada mañana se levantaba de la cama, se higienizaba en el baño compartido de la humilde pensión de la calle Apolinario Figueroa que hacía las veces de morada, realizaba sus plegarias religiosas (En el Sululato de Mondongo al religión más profesada es la Broli Dolei in Viorsi) y se dirigía a su empleo, habiendo apenas ingerido un frugal desayuno.
A las 18 horas terminaba su jornada labor. En ocasiones, le efectuaba sexo oral a su patrón, siendo generosamente recompensada por ello. Este dato no tiene relevancia pero agrega un toque de color.
Todos los días tomaba el colectivo 24, ida y vuelta. Un viaje que le resultaba bastante tedioso. Para no aburrirse comenzó un jego mental: ¿Que probabilidades tengo de obtener un asiento? Apelando a sus conocimientos matemáticos, puso manos a la obra. Averiguó la cantidad de paradas entre terminal y terminal, calculó e introdujo variables sociológicas. Llegó al punto de descubrir al lado de quién debía pararse para obtener con seguridad un asiento.
Comenzó a aplicar su teoría sociomatemática a la quiniela y otros juegos de azar con llamativo éxito.
Escribió a una eminente física francesa, Bambulla Matelassé de Broderie*, contándole su hallazgo.
Pasados unos meses, recibió la respuesta. En unas cuantas líneas, le informaron que Bambulla había desaparecido hacía años. Firmaban la carta Frisa y Tafeta, hermanas de la física.
Casualmente estaba leyendo la respuesta a su epístola, cuando no vió a un colectivo de la línea 71 que venía por Camargo. La enterraron en Chacarita, en una fosa común.
*Bambulla Matelassé de Broderie intentó refutar a Einstein, asegurando que de ninguna manera la velocidad de la luz era un límite insalvable. Desapareció misteriosamente, tratando de demostrar su teoría, frente a un público azorado.
Tell Hamoukar, la primera batalla urbana
El lugar se encuentra en el nordeste de Siria, a 8 kilómetros de la frontera con Irak. Pero la época no es la actual, sino la de hace unos 5 500 años. Sin embargo, parecería que las cosas no han cambiado tanto con el tiempo.
Una reciente excavación llevada a cabo por la Universidad de Chicago y el Departamento de Antigüedades sirio ha revelado nuevos detalles acerca de cómo comenzó la vida urbana y sobre el trágico fin de una de las primeras ciudades.
Durante la mayor parte de su existencia sobre la Tierra, los humanos vivieron en pequeños grupos, ganándose la vida con la caza y la agricultura de subsistencia. Luego, ocurrió lo que los arqueólogos denominan “revolución urbana”, cuando grupos más grandes se unieron, comenzó la producción especializada y se desarrollaron los símbolos distintivos de la civilización: el comercio y la escritura.
“De alguna forma”, dijo Clemens Reichel, co-director estadounidense de la Expedición Arqueológica Sirio-Americana a Hamoukar, “las personas fueron persuadidas para vivir juntas en una ciudad, donde podrían tener una mejor calidad de vida que si todos se quedaran en sus casas y produjeran su propia comida”.
TLÖN, UQBAR, ORBIS TERTIUS
The Anglo-American Cyclopaedia (New York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica de 1902. El hecho se produjo hará unos cinco años. Bioy Casares había cenado
conmigo esa noche y nos demoró una vasta polémica sobre la ejecución de una novela en primera persona, cuyo narrador omitiera o desfigurara los hechos e incurriera en diversas contradicciones, que permitieran a
unos pocos lectores—a muy pocos lectores—la adivinación de una realidad atroz o banal. Desde el fondo remoto del corredor, el espejo nos acechaba. Descubrimos (en la alta noche ese descubrimiento es
inevitable) que los espejos tienen algo monstruoso. Entonces Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres.
Le pregunté el origen de esa memorable sentencia y me contestó que The Anglo-American Cyclopaedia la registraba, en su artículo sobre Uqbar. La quinta (que habíamos alquilado amueblada) poseía un ejemplar de esa obra. En las últimas páginas del volumen XLVI dimos con un artículo
sobre Upsala; en las primeras del XLVIl, con uno sobre Ural-Altaic lenguajes, pero ni una palabra sobre Uqbar. Bioy, un poco azorado, interrogó los tomos del índice. Agotó en vano todas las lecciones imaginables: Ukbar, Ucbar, Ookbar, Oukbahr..
J.L.Borges
Si la Flota Estelar funcionara como Telefonica
El espacio, la frontera final.....
Worf:-Capitán, una nave acaba de descubrirse a babor y nos
dispara, los escudos resisten!
Picard:-Salude a la nave señor Worf.
Worf:-no responden a nuestros mensajes señor.
Picard:-Puede identificarla?
Worf:-su configuración es desconocida para nosotros señor, y
los escaneos muestran que está mas armada y blindada que la Scimcitar, no somos suficientemente fuertes para hacerles frente solos!
Picard:-Abra un canal a la flota, infórmele nuestra situación, y dígales que necesitamos a todas las naves disponibles en la zona.
Worf:-Si señor, abriendo canal....
Flota estelar:-Usted se ha comunicado con el comando de la flota estelar, si llama desde una nave de la federación, por favor presione 1, si no es miembro de la federación, presione 2, para mandar un fax subespacial, presione 3, para salir, presione 0
Worf:-Señor, hay un mensaje incomprensible en el canal de la
flota, no puedo entenderlo...
Picard:-en los altavoces!
Flota estelar:-Usted se ha comunicado con el comando de la flota estelar, si llama desde una nave de la federación, por favor presione 1, si no es miembro de la federación, presione 2, para mandar un fax subespacial, presione 3, para salir, presione 0.
Worf:-los escudos bajaron al 85% nuestros torpedos quantum no
le hacen daño, y los phasers son inútiles contra sus escudos!
Picard:-presione el 1 señor Worf!
Worf:-listo
Flota estelar:-Bienvenido al menú interactivo del comando de la flota estelar. ¿sabía que ahora se puede vacacionar en Raisa por mucho menos latinium? llama al 0810-666-RAISA para más información. ¿Le robaron la nave? llame al 0600-525-QUARK y le reponemos una en menos de 24 HS!!!! Si llama para solicitar cambios administrativos, presione 1, si quiere comunicarse con un interno, presione 2, si quiere enviar un paquete de datos de exploración, presione 3, si quiere reportar un primer contacto, presione 4, para reportar una violación de la zona neutral, presione 5, si está siendo
atacado por naves enemigas, presione 6, para volver al menú ppal, presione 0.
Worf:-Capitán, los escudos están en el 71%, hay daños menores
en las cubiertas 12 a la 34 y perdimos el banco de phasers de babor del plato!
Picard:-presione el 6!
Flota estelar:-por favor ingrese su clave personal de 264 dígitos,luego presione la tecla numeral.
Worf:-Capitán, los escudos están al 50%, tenemos daños en la
barquilla de babor!
Picard:-estoy ingresando el código señor Worf...
Flota estelar:-el código ingresado es incorrecto, por favor, digite nuevamente el código.
Picard:-¡Maldición!, alférez Ramsey, maniobras evasivas, ponga rumbo a la base estelar 12, ¡warp máximo!
Alférez Ramsey:-los motores Warp están fuera de línea señor.
Picard:-ya ingresé el código correcto!
flota estelar:-Bienvenido Capitán Picard, del USS Enterprise, N° de registro NCC 1701 E, si está siendo atacado por los borgs, presione 1, naves jem'hadar, presione 2, cardassianos, presione 3, romulanos, presione 4, Klingons renegados presione 5, ferengis, presione 6, breens presione 7, Son'a presione 8, una raza desconocida, presione 9, para volver al menu principal, presione 0.
Worf:-Capitán los escudos están cayendo!
Picard:-presione 9!!
Flota estelar:-Aguarde un momento por favor, lo estamos comunicando con uno de nuestros ejecutivos de atención al cliente...(música de Lito vitale, o Kenny G)... nuestros ejecutivos están todos ocupados en este momento, aguarde en línea por favor.....(música de Lito vitale, o Kenny G)...
nuestros ejecutivos están todos ocupados en este momento, aguarde en línea por favor.....(música de Lito vitale, o Kenny G)... nuestros ejecutivos están todos ocupados en este momento, aguarde en línea por favor...
Worf:-¡ruptura de casco en secciones 23, 13 41 y 33, perdimos
la barquilla de babor, los reportes de bajas llegan de todas las cubiertas!
Geordi:-Capitán, le acertaron a Ingeniería, perdimos a 25 aquí abajo, y hay una ruptura del núcleo Warp en progreso!!
Picard:-¡Abandonen la nave!, Abandonen la nave!, ¡Aban.........................................................
flota estelar:-buenas tardes, usted se ha comunicado con Miryam de atención al cliente, en que puedo ayudarlo?, hola?, hola? hola?.....
Buenos Aires no nació en Parque Lezama
Al parecer, los libros escolares están equivocados: la ciudad de Buenos Aires no nació en Parque Lezama. Esto es lo que indican las excavaciones realizadas por arqueólogos urbanos interesados en poner fin a una discusión que ya lleva más de 120 años.
"La versión oficial de la primera fundación de la ciudad indica que el lugar fue Parque Lezama y/o sus alrededores. Sin embargo, esa afirmación no es el resultado de una lectura seria de los documentos de la época, sino de la visión que se tenía en 1936, cuando se decide sobre esta teoría después de considerar cómo los conquistadores debieron haber pensado la fundación", explicó a LA NACION el doctor Daniel Schávelzon, director del Centro de Arqueología Urbana (CAU) de la Universidad de Buenos Aires.
Las otras teorías sobre la fundación.
Apofis, El Destructor
Cine fantástico y ciencia ficción en el MALBA
Durante el mes de enero, malba.cine realiza un repaso por el cine fantástico y de ciencia ficción, de la mano del escritor Elvio E. Gandolfo.
El autor de La reina de las nieves y Ferrocarriles argentinos sostiene, como John Carpenter, que "creer en el fantástico es, también, creer en el cine" y, en ese sentido, ha seleccionado cincuenta films entre los que se encuentran grandes clásicos (como Solaris, de Tarkovski; Metropolis, de Fritz Lang; Alien, de Ridley Scott; Frankenstein, de James Whale o el corto La jetée, de Chris Marker). Pero también se exhiben películas menos célebres que merecen revisarse -como Pánico en el año cero, de Ray Milland, Onibaba, de Kaneto Shindo, o El juego de la guerra, de Peter Watkins). La mayor parte de los films se verán en copias nuevas.Lista de Películas:Omicrón, la fogosa criatura del planeta Ultra (1964) de Ugo Gregoretti. 89\'.Jueves 4 de enero a las 16.00La sonámbula (1998) de Fernando Spiner. 107\'.Jueves 4 de enero a las 20.00Metrópolis + MV (1926) de Fritz Lang.Jueves 4 de enero a las 23.55Alien, el octavo pasajero (1979) de Ridley Scott. 117\'.Viernes 5 de enero de 2006 a las 05.00Identificación de una mujer (1982) de Michelangelo Antonioni. 128\'.Viernes 5 de enero a las 23.55El día que paralizaron la Tierra (1950) de Robert Wise. 92\'.Sábado 6 de enero a las 13.45Stargate (1994) de Roland Emmerich. 119\'.Sábado 6 de enero a las 22.10Viernes 26 de enero a las 20.00La fortaleza maldita (1983) de Michael Mann. 95\'.Domingo 7 de enero a las 13.45Jueves 25 de enero a las 14.00Zardoz (1974) de John Boorman. 105\'.Domingo 7 de enero a las 22.10Pánico en el año cero (1993) de Ray Milland. 93\'.Jueves 11 de enero a las 16.00Frankenstein (1931) de James Whale. 70\'.Jueves 11 de enero a las 18.30El hijo de Frankenstein (1939) de Rowland V. Lee. 99\'.Jueves 11 de enero a las 22.00Beetle Juice (1988) de Tim Burton. 92\'.Viernes 12 de enero a las 14.00Los usurpadores de cuerpos (1978) de Philip Kaufman. 115\'.Viernes 12 de enero a las 20.00Orwell 1984 (1984) de Michael Radford. 113\'.Viernes 12 de enero a las 22.00Judex, el justiciero (1963) de Georges Franju. 104\'.Sábado 13 de enero a las 13.30Jasón y los argonautas (1963) de Don Chaffey. 104\'.Sábado 13 de enero a las 22.10Atmósfera cero (1981) de Peter Hyams. 109\'.Domingo 14 de enero a las 13.30Bésame mortalmente (1955) de Robert Aldrich. 105\'.Domingo 14 de enero a las 22.10La maldición del demonio (1958) de Jacques Tourneur. 83\'.Jueves 18 de enero a las 14.00Viernes 19 de enero a las 22.00Sábado 27 de enero a las 14.00La zona muerta (1983) de David Cronenberg. 103\'.Jueves 18 de enero a las 16.00Re-Animator (1985) de Stuart Gordon. 86\'.Jueves 18 de enero a las 18.30Escape de Nueva York (1981) de John Carpenter. 99\'.Jueves 18 de enero a las 22.00El gato negro (1934) de Edgar G. Ulmer. 65\'.Viernes 19 de enero a las 14.00El juego de la Guerra (1965) de Peter Watkins. 48\'.Viernes 19 de enero a las 20.00Jueves 25 de enero a las 18.30El hombre sin brazos + MV (1927) de Tod Browning. 60\'.Sábado 20 de enero a las 14.00Invasión (1969) de Hugo Santiago. 125\'.Sábado 20 de enero a las 23.55Picnic en las rocas colgantes (1975) de Peter Weir. 110\'.Domingo 21 de enero a las 13.00Domingo negro (1960) de Mario Bava. 83\'.Jueves 25 de enero a las 16.00Venecia rojo shocking (1973) de Nicolas Roeg. 110\'.Jueves 25 de enero a las 22.00Sábado 27 de enero a las 23.55Dr. Jekyll & Mr. Hyde (1932) de Rouben Mamoulian. 97\'.Viernes 26 de enero a las 16.00Los mil ojos del Dr. Mabuse (1960) de Fritz Lang. 122\'.Viernes 26 de enero a las 22.00Omicrón, la fogosa criatura del planeta Ultra (Omicron, Italia / Francia, 1964) de Ugo Gregoretti, c/Renato Salvatori, Rosemary Dexter, Ida Sarasini. 89’.Un parásito estelar se apodera del cuerpo de Renato Salvatori, un obrero italiano, y lo somete a incontables pruebas y situaciones de peligro o diversión. Lee o maneja máquinas a velocidades inhumanas, o usa su “visión de rayos X” para ver como son las clases altas en ropa interior. Muy europea, la película se acerca al tono directo y alegórico de los cuentos filosóficos de Voltaire, por ejemplo. En el caso de la ciencia ficción anglosajona, recuerda el humor que ejercía en sus relatos cortos el ahora olvidado Robert Sheckley (que dio pie a un film italiano exitoso: La décima víctima). Gregoretti ejerce su propio humor, entre ácido y directo.La sonámbula (Argentina, 1998) de Fernando Spiner, c/Eusebio Poncela, Sofía Viruboff, Noemí Frenkel, Lorenzo Quinteros. 107’.Un director argentino con dos esfuerzos complejos en el campo de la ciencia ficción es algo fuera de lo común. En este caso se sumerge además en un guión con bemoles, con cierto “tono Oesterheld” en el desfile de personajes variados, y en el nostálgico desplazamiento temporal del final. Es fundamental la presencia de Eusebio Poncela, y los cameos recordables de gente como Urdapilleta, Briski y otros. Tiene debilidades, tropiezos y limitaciones de presupuesto, pero en conjunto queda adherida a la memoria.Metropolis (Ídem., Alemania, 1926) de Fritz Lang, c/Brigitte Helm, Gustav Frohlich, Alfred Abel, Rudolf Klein-Rogge. 90’.Es tan influyente, a su manera, como El acorazado Potemkin y tiene un tono “camp” casi delirante en su visión de las relaciones entre patrones y obreros, o en la bondad sin límites de una mujer, como solo una mente alemana puede imaginarla. El peso estético y la creatividad está en los decorados, en la visión global del futuro, y en el montaje rítmico con que el agua invade salones subterráneos enormes. Esa suma de aciertos geniales fue lo que marcó a la ciencia ficción en películas futuras, de modo directo o indirecto (como a través de Blade Runner). El ritmo pide música a gritos. En esta proyección la acompañará en vivo la National Film Chamber Orchestra, que coordina Fernando Kabusacki. Alien, el octavo pasajero (Alien, EUA, 1979) de Ridley Scott, c/Tom Skerritt, Sigourney Weaver, John Hurt, Yaphett Kotto, Harry Dean Stanton. 117’.La trama es muy simple: una nave recoge sin saberlo un bicho infernal en un planeta extraño. El Nostromo tiene tantos corredores y lugares oscuros como un castillo gótico que vuela. Pero Scott domina el arte de la visualización como un maestro del Renacimiento, y así esa idea derivativa (también lo acusaron de tomarla de un cuento de Van Vogt) resulta en un clásico absoluto, como ocurriría después con Blade Runner. El “bicho” diseñado por el suizo Giger marcaría la tónica de las próximas décadas para fabricar extraterrestres. El guión, aparentemente simple, oculta capas superpuestas de subtexto sexual, no solo en el carácter fálico y espermático del animal implacable, sino en la supervivencia final y única del eterno femenino: una guerrera un poco masculina, y su gato.Identificación de una mujer (Identificazione di una donna, Italia / Francia, 1982) de Michelangelo Antonioni, c/Tomas Milian, Daniela Silverio, Christine Boisson, Sandra Monteleoni. 128’.Un director de cine llega a su casa y estallan todas las alarmas automáticas. Después de dos horas de película, vuelve a la misma casa y todo es silencio y armonía. Entretanto se libra de dos mujeres, visita Venecia como nadie, y al fin sabe qué hacer con su oficio. Supuestos errores se convierten en virtudes: Tomas Milian, héroe de películas menores, tiene una cara de dispéptico perfecta para alguien colgado entre dos o tres películas posibles. Una secuencia magistral de carretera con niebla es casi género de terror de altura. Un sobrino preguntón insiste con la ciencia ficción, encarnada a su vez en el raro bulto de un árbol. Antonioni pisa en puntas de pie probabilidades futuras (¡nostalgia de Hollywood!), pero el accidente cerebral que lo golpeó las clausuró. Además, este título de 1982 pronostica con lucidez el mundo urbano posterior a los 90, con sus irritaciones, insensateces y peligros.El día que paralizaron la Tierra (The Day the Earth Stood Still, EUA, 1950) de Robert Wise, c/Michael Rennie, Patricia Neal, Hugh Marlowe, Sam Jaffe, Billy Gray. 92’.La solidez multiuso de Wise (como otros de su época filmó todo tipo de género) le hace mucho bien a un argumento que podría haber culminado en un Mensaje Liberal demasiado obvio. Un extraterrestre llega a la tierra y lo hieren. A pesar de eso, una vez que se informa sobre el estado de las cosas, exige el fin de las guerras, y la paz. Para lograrlo detiene toda energía en el planeta (truco que usaría de otra manera Cameron en la versión completa de Abismo). Muy buena dirección de actores, narración fluida que resiste el paso del tiempo, y música de Bernard Herrmann.Stargate (Ídem., EUA, 1994) de Roland Emmerich, c/Kurt Russell, James Spader, Viveca Lidfors, Jaye Davidson. 119’.Pura ciencia ficción, en el sentido más amplio, directo y popular del término. Un arqueólogo y un batallón de soldados cruzan el tiempo y el espacio a través de una Puerta, y se sumergen en un mundo alternativo. A partir de allí los efectos especiales no fallan, y el argumento recoge todos los factores que funcionaban en los años ’50: acción, inventiva, tensión entre soldados y civiles, y mucha aventura. Es un alivio que la zona visual (esencial) tenga matices claramente europeos, alemanes, sin repetir la textura del cine estadounidense. Se trata más bien de las estampas coloridas de los libros de aventuras del siglo XIX y principios del XX.La fortaleza maldita (The Keep, EUA, 1983) de Michael Mann, c/Scott Glenn, Ian McKellen, Alberta Warson, Jürgen Prochnow, Gabriel Byrne. 95’.La idea de un lugar oculto en los Cárpatos rumanos que contiene una Maldad insondable, y que liberan las tropas nazis, para que un Hombre que viene de otros tiempos la enfrente, no parece el plato ideal para Michael Mann, uno de los grandes cineastas de Hollywood. La filmó poco antes de dedicarse a la exitosa serie Miami Vice. Conserva su poder de sugestión, su energía, y hasta la tendencia de Mann a la sobrecarga de sentido. Como dijo la revista británica Time Out: “su intento de agregar un análisis de la atracción emocional del fascismo simplemente no funciona al juntarse con el formato de cómic al estilo de la revista Heavy Metal.”Zardoz (Ídem., Gran Bretaña, 1974) de John Boorman, c/Sean Connery, Charlotte Rampling, Sara Kestelman, Sally Anne Newton. 105’.Un mundo de fantasía futura bien descripto cae en ropajes y escenas kitsch cuando debe mostrar a la clase privilegiada (y débil) que sostiene la vida salvaje de los Exterminadores. Uno de ellos (Connery) logra entrar en la cabeza de piedra voladora que circula por los cielos, entregando armas a sus soldados. La zona argumental primero atrae y después provoca la sonrisa, incluso la carcajada. La zona visual del film mantiene hoy en cambio toda su potencia, gracias a la intuición y energía de Boorman. El realizador la filmó poco después de tratar de hacer (infructuosamente) una versión de Tolkien, y se basó parcialmente en El mago de Oz. Pánico en el año cero (Panic in Year Zero, EUA, 1962) de Ray Milland, c/Ray Milland, Jean Hagen, Frankie Avalon, Mary Mitchel. 93’. Doblada al castellano.Uno de los pocos títulos filmados por el actor Ray Milland, se dedica a pintar con energía infrecuente una ciudad de Los Ángeles post-nuclear. Una familia huye a los bosques y las montañas y va descubriendo la necesidad de la violencia extrema para sobrevivir. Según Time Out “se presenta como un recordatorio extraordinario de hasta donde pueden acercarse la avant-garde y las películas populares en épocas de inquietud social. La primera media hora es una serie interminable de coches medio ruinosos cruzando la pantalla, primeros planos de un dial de radio sin sentido, y los intentos frenéticos de los personajes por pensar ‘lo impensable’: casi podría ser un corto experimental. (…) Frankie Avalon es casi la única diferencia.”Frankenstein (Ídem., EUA, 1931) de James Whale, c/Colin Clive, Mae Clarke, Boris Karloff, Dwight Frye, Edward Van Sloan, John Boles. 70’.Uno de los clásicos absolutos del género de terror traslada la novela de Mary Shelley (o más bien, su adaptación teatral) con absoluta seriedad, incluso solemnidad, en un estilo cercano al expresionismo alemán. Un factor crucial es la actuación de Boris Karloff, que recorre las etapas de la vida, desde la inocencia de la infancia, pasando por el aprendizaje del lenguaje y el dolor o los conflictos, hasta la madurez y la violencia. Otro, el modo en que Whale juega el terror frontalmente, con picos absolutos como la escena con la niña junto al lago. En tercer lugar, el impecable maquillaje de Jack Pierce. Por último, la brillante coreografía de la persecución y ejecución final, contada en clave de linchamiento colectivo. El hijo de Frankenstein (Son of Frankenstein, EUA, 1939) de Rowland V. Lee, c/Boris Karloff, Bela Lugosi, Basil Rathbone, Lionel Atwill. 99’.Sin explicaciones, el monstruo ha sobrevivido otra vez para esta memorable aparición final de Karloff en la serie. Está acompañado ahora por Bela Lugosi como el jorobado que manipula al hijo del Dr. Frankenstein para que lo reviva, y usarlo con fines de venganza personal. Rowland V. Lee está a la altura del desafío. Aunque menos brillante y dinámico que los dos títulos de Whale, el film usa con inteligencia y sobriedad sus sólidos decorados, reminiscentes de las películas de la productora alemana UFA. Aprovecha además a un buen elenco, donde figuran Basil Rathbone como el hijo, y Lionell Atwill como un inspector de policía a quien el monstruo le arranca dos veces el mismo brazo.Beetle Juice (Ídem., EUA, 1988) de Tim Burton, c/Michael Keaton, Alec Baldwin, Geena Davis, Jeffrey Jones, Winona Ryder, Sylvia Sidney. 92’.Una historia de fantasmas como pocas. La pareja que forman Geenna Davis y Alec Baldwin es feliz hasta la estupidez. Pero se caen al río y salen convertidos en fantasmas. Cuando regresan a su hogar lo encuentran ocupado por una pareja tan cuadrada como ellos eran felices. Solo la hija de los ocupantes (muy joven Winona Ryder) se contacta con ellos. Michael Keaton participa como una especie de pistolero lunático de lo sobrenatural. Una avalancha de inventiva visual, desparpajo expresivo y poesía demente, incluso para los standards de Burton.Los usurpadores de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, EUA, 1978) de Philip Kaufman, c/Donald Sutherland, Brookew Adams, Leonard Nimoy, Jeff Goldblum. 115’. Han pasado más de veinte años, y lo que en Siegel era alarma y angustia aquí parece más cool, invadiendo lentamente la trama social, en plena época de la “generación del Yo”, y la búsqueda de un cambio de vida. Ese cambio lo ofrecen con facilidad las célebres “chauchas gigantes del espacio exterior”, que aquí reaparecen para chupar la médula esencial de los seres humanos. Sutherland es eficaz como el inspector de salud pública que procura escapar a la invasión, y Jeff Goldblum aporta su aspecto levemente alienígeno. En cameos especiales reaparecen, venidos de la película de 1956, Kevin McCarthy y el propio Don Siegel, como un taxista (abducido).Orwell 1984 (1984, Gran Bretaña, 1984) de Michael Radford, c/John Hurt, Richard Burton, Susana Hamilton, Cyril Cusack. 113’.Película muy inglesa (sólida, cuidada, tristona), basada en una antiutopía clásica de George Orwell. Como el original literario, es sobre todo incómoda: en ese mundo hay grandes limitaciones económicas, afectivas, simplemente humanas. La vigilancia es total y permanente: en vez del Panóptico foucaultiano, la cara hosca del Gran Hermano ve todo. Rasgo típico del cine inglés decente: las actuaciones son buenas, en especial en el duelo entablado entre John Hurt y Richard Burton, y bordean lo teatral. Los colores son apagados, azulados, en esa sociedad demasiado parecida a la imagen que Occidente se hacía de la Unión Soviética, por una parte, o a las restricciones de la inmediata postguerra inglesa en que fue escrito el libro, por otra.Judex, el justiciero (Judex, Francia / Italia, 1963) de Georges Franju, c/Channing Pollock, Francine Berge, Edith Scob, Michel Vitold, Sylva Koscina. 104’.Un homenaje elegante, poético y esencialmente fiel al espíritu de las antiguas películas mudas de Louis Feuillade. Más cercana a la aventura lírica surrealista que al folletín en su pintura del choque entre el Bien y el Mal, incluye un atmosférico baile de máscaras inicial. Es un film que por momentos ejerce la prestidigitación, y por momentos el erotismo, en la figura de Francine Bergé enfundada en un traje negro de gata.Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, Gran Bretaña, 1963) de Don Chaffey, c/Todd Armstrong, Gary Raymond, Nancy Kovack, Honor Blackman. 104’.Como en otros casos, el plato fuerte no está en el director, ni en los actores, ni en el productor, sino en los increíbles efectos especiales que consigue Ray Harryhausen con su animación cuadro a cuadro. Su participación impone un mundo visual cercano al del cromo (o “figurita”), mágicamente animado. Transmite además un dinamismo y joie de vivre notables, incluso cuando describe momentos de crueldad o muerte. En un desfile de seres extraños y muy idiosincrásicos, el ejército de esqueletos animados que brotan del suelo blandiendo espadas se adhiere a la memoria.Atmósfera cero (Outland, Gran Bretaña, 1981) de Peter Hyams, c/Sean Connery, Peter Boyle, Frances Sternhagen, James Sikking. 109’.Un lugar del espacio cerrado, claustrofóbico, penumbroso alberga este western con salsa de ciencia ficción. Sean Connery es el sheriff enviado a deshacer entuertos en una colonia minera con malvados paradigmáticos. Al revés que en las películas de cowboys, sin embargo, en vez de avanzar en línea recta el argumento se despliega con un tono encerrado y laberíntico. La balacera final se complica por el carácter cerrado del entorno, y la relativa falta de gravedad.Bésame mortalmente (Kiss Me Deadly, EUA, 1955) de Robert Aldrich, c/Ralph Meeker, Albert Dekker, Cloris Leachman, Paul Stewart. 105’.Preanunciando lo que va a verse, los títulos pasan al revés a toda velocidad sobre una ruta nocturna. Una rubia que corre descalza y desesperada se cruza con el convertible muy veloz de Mike Hammer. A partir de ahí, todo es original: desde el mensaje que deja la rubia en la mano de Hammer (“Recuérdame”) hasta el final literal y totalmente explosivo. El argumento de aspecto policial va desembocando en una historia barroca, imprevisible, donde hasta el último papel es perfecto, a partir de ese inolvidable pedazo de carne insolente y “duro” que es Ralph Meeker como Mike Hammer. Lírica, salvaje, en contrastado blanco y negro, la valija que emite un resplandor extraño, y los “hombres de negro” que corren en la playa apocalíptica final fueron homenajeados por Tarantino, y redondean una obra maestra inclasificable.La maldición del demonio (Curse of the Demon, Gran Bretaña, 1958) de Jacques Tourneur, c/Dana Andrews, Peggy Cummins, Niall McGinnis. 83’.Una adaptación que mejora y potencia el ya extraordinario relato original: “El maleficio de las runas” de M. R. James. Comienza con una secuencia de persecución, miedo y muerte rápida y violenta, luego crece lentamente, y culmina con una larga secuencia primero dentro de un tren y después sobre las vías, ejecutada con mano a la vez segura y aérea. Tan inclasificable como, en otro género, Bésame mortalmente de Robert Aldrich, muestra una vez más el talento excepcional de Tourneur. El cabezudo carnavalesco que agregaron los productores para representar al demonio es desopilante, pero la atmósfera creada por Tourneur es tan profunda, que no acusa el impacto.La zona muerta (The Dead Zone, EUA-1983) de David Cronenberg, c/Christopher Walken, Brooke Adams, Tom Skerritt, Herbert Lom. 103’.Uno de los temas más adecuados a priori para los excesos de Cronenberg, termina por ser uno de sus títulos más serenos. Basado en una excelente novela de Stephen King, se acerca, más que al terror, al clásico tema del outsider con poderes que tantas veces (en Slan, Más que humano, Juan Raro) ha presentado la ciencia ficción. Christopher Walken estructura una composición memorable como un telépata profético que va viendo destruida por su capacidad especial tanto su vida como su amor por una mujer. Ambigua y fascinante en los aspectos políticos del final.Re-Animator (Ídem., EUA, 1985) de Stuart Gordon, c/Jeffrey Combs, Bruce Abbott, Barbara Crapton, Robert Sampson. 86’.Basada en un relato de H. P. Lovecraft, en principio puede parecer una falta de respeto absoluto al maestro de lo macabro. Pero ocurre que se trata, ya en el texto original de H. P. L., del único intento por construir un relato de sangre y horror como los que aparecían en los pulps: explícito y un poco grosero. Gordon exagera la grosería, tanto sanguinolenta como sexual, pero en general sigue las peripecias del original. El humor áspero y explosivo le da una dimensión adicional a lo que podría haber sido un inocuo ejemplo más de la película splatter para adolescentes.Escape de Nueva York (Escape from New York, EUA, 1981) de John Carpenter, c/Kurt Russell, Lee Van Cleef, Ernest Borgnine, Adrienne Barbeau. 99’.El presidente de Estados Unidos (nada menos que un quejoso Donald Pleasance) es secuestrado por las bandas de criminales que habitan una Manhattan rodeada por un muro de seguridad. El mercenario Snake Plissken (Kurt Russell) logra filtrarse obligado por el celo del guardián Lee Van Cleef. Lo que sigue es historieta pura. A la vez más política, más anarca y más irónica, Escape de Los Ángeles (1996) fue una continuación que superó a la primera parte.El gato negro (The Black Cat, EUA, 1934) de Edgar G. Ulmer, c/Boris Karloff, Bela Lugosi, David Manners, Jacqueline Wells, Lucille Lund. 65’.Muy mentado pero poco visto, con un talento especial para visualizar personajes torturados de la serie negra (en Detour), o lanzarse a empresas incomparables como El gato negro, Ulmer es considerado “el más oscuro de los emigrados alemanes a Hollywood”. Aquí desencadena un festín de climas e imágenes expresionistas, con Boris Karloff y Bela Lugosi acechándose en una casa de diseño á la Bauhaus. A ese ámbito del Mal llega una pareja de recién casados, bocadillos fáciles para Karloff, que resultan meros testigos de la lucha de voluntades entre los dos archienemigos (Karloff se casó con la mujer de Lugosi y luego con su hija). Un triunfo del diseño extravagante y el placer estético, más que un relato de terror.El juego de la Guerra (The War Game, Gran Bretaña, 1965) de Peter Watkins. 48’. La BBC encargó a Watkins hacer un “documental del futuro”: qué pasaría en una población inglesa si la golpeara la guerra nuclear. La descripción resultó a la vez tan documental y tan semejante a los excesos “sociales” del nazismo (a partir de caras y costumbres totalmente británicas), que la institución prohibió su exhibición en TV por “demasiado realista”. No hay sin embargo excesos sangrientos: el blanco y negro es opaco, y los habitantes normales del lugar acentúan su conducta de ovejas, porque ya han visto que si se revelan, son sumariamente ejecutados. Un tour de force.El hombre sin brazos (The Unknown, EUA, 1927) de Tod Browning, c/Lon Chaney, Joan Crawford, Norman Kerry, John Sainpolis. 60’.La inclinación del director de Freaks por lo morboso encuentra una encarnación excepcional en el tirador de cuchillos sin brazos (sí: los tira con los pies) que interpreta Lon Chaney, en una de sus mejores actuaciones. La trama es clásica: se enamora de Nanon (Joan Crawford) para ver como se le escapa de entre las manos que no tiene, detrás de un hombre más apuesto. Muchos la consideran la mejor de las colaboraciones entre Browning y Chaney.Invasión (Argentina, 1969) de Hugo Santiago, c/Lautaro Murúa, Olga Zubarry, Juan Carlos Paz, Roberto Villanueva, Martín Adjemián. 125’.Dos guionistas fuera de serie –Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares-, se unen a un director que haría su carrera en Francia –Hugo Santiago-, y a algún elemento mitológico real –el músico Juan Carlos Paz- para producir un film fuera de todo tono definido. La ciudad es Aquilea, de hecho una Buenos Aires nocturna y mitológica, asediada por una invasión inexplicada, que amenaza la libertad. En blanco y negro, es inolvidable el uso repetido y sugerente en la banda sonora de los pasos secos, sincopados de los personajes que recorren esas calles silenciosas.Picnic en las rocas colgantes (Picnic at Hanging Rock, Australia, 1975) de Peter Weir, c/Rachel Roberts, Doming Guard, Helen Morse, Jacki Weaver. 110’.Un grupo de alumnas y su institutriz visitan un paisaje australiano agreste y sugestivo, y desaparecen. Nunca se explica del todo qué pasó. Eso da pie para lograr imágenes hermosas y levemente desenfocadas, como la suave descripción del despertar sexual de esas colegialas. Pero todo es envuelto por Weir en un encadenamiento tan obsesivo y ambiguo, casi un trance, de imágenes y sonidos, que esquiva todos los lugares comunes del psicoanálisis.Domingo negro (La maschera del demonio, Italia, 1960) de Mario Bava, c/Barbara Steele, John Richardson, Ivo Garrani, Andrea Cecchi. 83’. Doblada al castellano. Basado en un cuento clásico de Gogol, Bava entrega una obra maestra en su primer largometraje a solas. Una mujer es castigada con la aplicación de una máscara con clavos en la brutal secuencia inicial. Dos siglos después la dama (Barbara Steele) regresa de la muerte con un amante vampirizado y ambos empiezan a vengarse de los descendientes de sus asesinos. Plagada de secuencias memorables, presenta además la idea, expresada con insólita energía, de que la sexualidad femenina es incontrolable, y que si es reprimida, siempre vuelve para vengarse.Venecia rojo shocking (Don’t Look Now, Gran Bretaña, 1973) de Nicolas Roeg, c/Julie Christie, Donald Sutherland, Hilary Mason, Clelia Matania. 110’.Basada en un buen relato de Daphne Du Maurier. Roeg cambia la ubicación de las escenas y los énfasis. Se mezclan la muerte accidental de una niña (secuencia inicial maestra), la culpa abrumadora, la visita a Venecia de la pareja que forman Donald Sutherland y Julie Christie (ambos en pleno esplendor de su glamour), una anciana ciega y vidente, y una de las mejores escenas de sexo del cine. El final, inexplicable y muy shocking, puede sorprender, o irritar. El montaje hace un uso digno de Peckinpah de la cámara lenta y la repetición de los movimientos, aquí más para acentuar la Fuerza del Destino que la violencia.Dr. Jekyll & Mr. Hyde (Ídem., 1932) de Rouben Mamoulian, c/Fredric March, Miriam Hopkins, Rose Hobart, Holmes Herbert. 97’.Comienzan los años ’30 y el castrante código Hays todavía no pasa las películas por su cedazo disparatado. Tal vez por eso esta es la mejor adaptación de la novela corta clásica de Stevenson. Las calles de Londres aparecen como en sus páginas, cargadas de niebla que acentúa los momentos de progresivo descubrimiento de la verdad. Gran actuación de Fredric March, que subraya aún más la idea de estar viendo las dos mitades de una personalidad esquizofrénica, atrapada en la tensión entre las convenciones sociales y los deseos desencadenados.Los mil ojos del Dr. Mabuse (Die tausend Augen des Dr. Mabuse, Francia / Italia / Alemania, 1960) de Fritz Lang, c/Dawn Addams, Peter van Eyck, Gert Fröbe, Wolfgang Preiss. 122’. Doblada al castellano.Más de una vez se ha mencionado este film casi como una autoparodia de El Dr. Mabuse (1922) y el magistral El testamento del Dr. Mabuse (1933). Pero parte de su tono un poco indeciso indica con claridad que el tiempo ha pasado: Lang ya ha atravesado (y cómo) el cine americano, y es casi un mito viviente (como tal lo mostrará tres años después Godard en El desprecio). La trama paranoide de Mabuse tratando de controlar el mundo con una red de cámaras ocultas, un Gert Froebe aún joven (menos imponente que en Goldfinger, apenas cuatro años posterior), indican que este tipo de tema, tratado de esta manera, resultaba ya demasiado germano, desubicando ante los ´60 que empezaban.
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Dragones de Komodo sin papás
| El dragón de Komodo puede vivir hasta 20 años. |
Un equipo de científicos británicos informó de dos casos en los que las hembras de dragón de Komodo se reprodujeron sin haber tenido contacto con ejemplares machos.
Traición
Arrastró los pies hasta el baño y se lavó la cara. Miró la imágen que le devolvió el espejo y pensó que definitivamente no tenía buena cara.
Un sentimiento de inquietud repentina le hizo volver rapidamente a su cuarto. Allí, sobre el escritorio, estaba el pendriver. Alzarlo le devolvió la tranquilidad.
Parte de la culpa de su embotamiento la tenía el calor que no dejó de apretar en la última semana, día y noche. Pero también las botellas de Cabernet-Sauvignon que había tomado en casa del Negro.
El Negro era escritor, aún no reconocido, pero se ganaba unos mangos escribiendo críticas literarias, ensayos cinematográficos y otras huevonadas. Pero no sabía nada de computación, era casi fóbico a la tecnología. José lo había convencido para que deje de lado la vieja Remington comprada en un remate judicial y adquiriera una PC en cuotas, y una impresora.
Una o dos veces por semana, José visitaba el altillo de Once donde el Negro vivía y le revisaba la máquina y evacuaba dudas. A cambio, el Negro cocinaba o compraban unas empanadas y se tomaban algún vinillo.
El Negro era gay. A José eso no le molestaba, ninguno se metía con la sexualidad del otro. Al contrario, la condición reconocida de gay de su amigo le servía (y le serviría aún más durante la investigación policial), para mejorar su apariencia, gracias a los consejos que el Negro le daba y a la proliferación de mujeres que revoloteaban a su alrededor.
Anoche había visitado al Negrito por última vez. Pidieron empanadas (dos de carne picante y una de pollo para José, una de verdura, otra de queso y cebolla y la tercera de tomate, albahaca y queso para el Negro).
Abrieron y tomaron tres botellas de un tinto mendocino espectacular y charlaron.
El Negro insistió en pagar él y cuando sonó el timbre, mientras José destapaba el vino, corrió radiante a atender al pibe del delivery, como esas novias de películas norteamericas, que corrían a recibir al joven (invariablemente llamado Bill o Jack o Hank) que volvía de la guerra en el Pacífico o Europa. Incluso le dejó una buena propina al chaboncito.
-¿Que te pasa que estás tan contento?
-¡Acabo de terminar mi novela! Y, modestia aparte, creo que será un best-seller.
-¡Te felicito Negro!
Y apenas terminó de decir esto, el plan nació en su mente. A medida que la velada avanzaba (y el vino se "evaporaba"), el plan fue tomando forma.
Y cuando la tercera botella se terminó, José la tomó y con ella le partió la cabeza.
Lo demás son solo detalles. Desnudar el cuerpo exánime de su amigo (ahora su víctima), meterle un vibrador en el culo, llenar la bañera, meterlo dentro, limpiar la escena.
Levantó el archivo novela.doc y otros archivos en el pendriver, borró todo rastro en la PC.
Cargó en un bolso algunas cosas de valor para aparentar un crimen (en el camino se deshacería de él) y se fue, con otra ropa puesta, por las dudas algún vecino insomne lo viera salir.
Llegó a su departamento y se acostó.
Llamó a la casa del Negro, pero obviamente nadie atendió. Dejó un mensaje casual, "¿Como andás Negrito? ¿Te parece que el martes pase por tu casa? Avisame. Chau."
El martes volvió a llamar. El jueves lo llamó la policía, apenas descubierto el cadaver. Fue a la morgue a reconocer el cuerpo, hasta lloró y todo (solo Dios sabía la falta que le hacía descargarse).
Declaración ante un suboficial gordo y sudoroso. Crimen pasional seguido de robo, estos putos terminan así dijo el policía (luego pidió disculpas por el término), se levantan a un chongo y después aparecen muertos culoparriba, uno o dos de estos casos tenemos al mes, lo peor es la familia, seguía diciendo el cana, que a veces se entera de esta forma que el muerto era trolo. Vaya nomás.
José salió de la comisaría pensando en la guita que ganaría con la novela. Seguro se la dedicaría al Negrito, pobre.
La Luna, camino del planeta rojo
F. J. Gutiérrez
Los anuncios de grandes misiones por parte del programa espacial de George W. Bush cada vez tienen menos credibilidad. Un recurso para recuperar votos, un poco de ánimo para un espíritu patriótico minado por la guerra de Irak... Las hipótesis son múltiples para intentar explicar unos avances científicos que no se corresponden con los presupuestos anunciados por la agencia espacial estadounidense.
Casi cuatro décadas después de que el hombre pisara por primera vez la Luna, un 20 de julio de 1969, la NASA incidió esta semana en el ambicioso y cuestionado plan por el que cuatro astronautas viajarán al satélite de la Tierra en el año 2020.
Espejos espaciales podrían crear un oasis similar a la Tierra en Marte
Los científicos y los autores de ciencia ficción han soñado durante mucho tiempo con convertir Marte en un planeta similar a la Tierra para los futuros humanos colonizadores. El proceso, llamado terraformación supone espesar la atmósfera de Marte y aumentar su temperatura. Pero los medios para transformar el planeta entero supondrían cientos de años y requerirían enormes recursos.
Ahora, Rigel Woida, un estudiante de ingeniería de la Universidad de Arizona en Tucson, EU, está investigando la posibilidad de terraformar una pequeña área de la superficie del planeta enfocando luz solar en ella mediante espejos situados en órbita.
Recibió 9000 dólares del NASA Institute for Advanced Concepts (NIAC) en Atlanta, Georgia, USA. para realizar un estudio sobre esta idea.
El proyecto necesita 300 balones reflectantes de 150 metros de anchura cada uno, colocados uno al lado del otro a fin de crear un espejo de 1.5 kilómetros en órbita alrededor de Marte.
Sin los mapas, la historia no se diferencia del mito
Desde chico, el contacto con una carta de siglos idos me produce placer. Como no me da el presupuesto para comprar mapas antiguos, preferentemente del Renacimiento, me conformo con adquirir copias de originales o libros sobre cartografía.
Un extraño imán me lleva hacia esas líneas mágicas, esos monstruos marinos que devoran a su Jonás de turno. O esos límites que decían que "hasta acá llega el mundo explorado".
Aunque no es un sustituto del sentir correr entre mis dedos la textura de un papel, la Web se ha convertido, gracias a universidades y especialistas de todo el orbe, en un inmenso y virtual museo cartográfico.
Son innumerables los sitios estéticamente deliciosos. Sin ir más lejos, recuerdo el monumental Cartographic Images Home Page, puerto de partida ideal para cualquier amante de los mapas, sobre todo por la cantidad de enlaces que brinda, así como por sus imágenes en alta resolución. Ha sido recomendado por la revista Mercator Magazine y Yahoo! como uno de los mejores sitios para los aficionados al tema.
El sitio israelí Ancient Maps of Jerusalem, es un compendio de imágenes en alta resolución que abarca desde la Edad Media hasta principios del siglo XX.
Todo un paraíso dedicado al Reino de los Cielos.
En la página The Interactive Ancient Mediterranean, encontramos una dirección dedicada a los estudiantes secundarios y universitarios con cartografía del Mare Nostrum. No tiene desperdicio.
Algunas veces, escribir el nombre de importantes cartógrafos en las herramientas de búsqueda de imágenes de los grandes motores como Google o Yahoo! permite encontrar centenares de buenas cartas o retratos de estos artistas de la geografía. Si no, intente colocando el nombre Ortelius .
Si usted quiere hallar la posibilidad del asombro; pensar en mundos reales ya desaparecidos, en lugares del imaginario del pasado, como el reino del Preste Juan, podrá seguramente encontrarlo en algún rinconcito de la World Wide Web.
El mundo actual es exacto, desde el punto de vista cartográfico. El pasado es imperfecto, pero paradójicamente permite soñar con la existencia de algo más allá del horizonte.
Por Manuel Castrillón
Examen preocupacional
Me levanté de excelente humor a las 6:30 y me metí en la ducha. Mientras me enjabonaba, entoné una cancioncilla al mejor estilo Axel Rose. Una vez concluida la higiene, le preparé el desayuno a mi mostrita menor. La tentación es grande, quiero mate, cafe, biscochitos, tostadas, algo; pero me resisto.
Me tomé el 160. Llegué al lugar indicado, donde encuentro el típico "centro médico" pedorro: desorganizado, cochambroso, atendido por una "Betty" (negra de mierda diría Athos).
El formulario a completar es símil al que usé en 1979 para entrar a laburar con los armenios de Wilde: "¿Tuvo brucelosis?" "¿Tuvo Mal de los Rastrojos?", etc.
- Sacada de sangre (eh guacho, todavía no empecé a laburar)
- Frasquito a llenar. Pensé que era para un espermograma. Con dificultad lo llené hasta la mitad. Después me dieron otro y tuve que orinar.
- Radiografía, con un aparato digno del Captain Sky o Mme.Curie.
- Electrocardiograma. La técnica es pensar en Lao-Tse, un superpaisaje con cascadita, golondrinas, florecitas.
- Exámen físico-ocular a cargo de octogenaria con pelo pintado de negro azabache. Incluyó tocada de bolas en busca de hernias.
- Psicotécnico, a cargo de licenciada parecida a Ethel Rojo: casita, árbol, figuras geométricas, figura humana bajo la lluvia. La casa me salió tipo Mansión Usher, el árbol era Barbol y la figura bajo la lluvia un calco de Goro y sus 4 brazos, pero con pene elefantiásico.
- Audiometría: "Levante la mano cuando escuche algún sonido" "¿Que?" "Que levante la mano cuando escuche algún sonido""¿Como?"
A pesar de todo aprobé. Gracias Loado e Impoluto Panzón virginal.
Zapatillas
Vecinos
Marina vive sola en un minúsculo PH, cerca de Parque Centenario. Solía lavar su ropa en un laverrap cercano, pero desde que retomó la Facultad (con todos los gastos que ello implica), lo hace ella misma los sábados.
Encaramándose a un cajón de cerveza, resabio de una fiesta, se asomó por sobre la pared lindera, buscando la prenda. Lo primero que observó fue a su vecino, un chino o coreano, trabajando con un artefacto, mezcla de antena televisiva y escultura de Xul Solar. La bombachita estaba a solo unos pasos del chino (o coreano). Rara vez lo había visto y mucho menos habían cruzado palabra.
-"¡Hola!" gritó Marina.
El pobre chino pegó un salto, como un chico atrapado cometiendo una travesura.
-"Disculpe, no lo quise asustar. Se me voló eso..." dijo, señalando timidamente a la tanga.
El chino, sin decir palabra, pero con una rara sonrisa, caminó, se agachó, tomó la bombacha y se la alcanzó.
"Que raro es este vietnamita o laosiano o lo que mierda sea. Camina como un pingüino, se agacha como un robotito." pensó Marina.
-"Muchas gracias, y disculpe".
El japonés o filipino apenas hizo un gesto con la cabeza y se metió dentro de su casa.
Marina volvió al "Cascanueces" y a la ropa y se concentró en que cocinaría esa noche.
-"La mujer de al lado me dió un susto tremendo." dijo el chino.
-"¿Que pasó?" preguntó una mujer, obviamente china o coreana.
-"Estaba trabajando en el transpondedor, y se le cayó una ropa. Y me habló."
-"¿Y que hicistes?" sonando alarmada.
-"Nada. Se la alcancé y me metí dentro. Igual ya había terminado."
-"¿Crees que sospecha algo?"
-"No, quedate tranquila." Y con ambas manos comenzó a sacarse la máscara de humano, para dejar al descubierto unas facciones insectoides, de un verde iridiscente.
Meteorología exótica y lagos en Titán
Mensajes ocultos en el rock
El factor humano
La primera es que la Tierra ha pasado por diversos cambios, enfriamientos, sequías, inundaciones, calentamientos, mayor o menor nivel de las aguas (recuerden que antes de incursionar en sistemas estudié Historia). Por ejemplo, hace solo 200 años el río llegaba hasta donde (donde hoy) la Casa rosada y el emplazamiento de la torre de los Ingleses quedaba en el agua. Por lo tanto, estos cambios no deben causarnos pánico. Pero la actividad industrial, está acelerando (al parecer) estos cambios.
La segunda consideración es que hoy viven cientos de millones de personas donde antes solo "acampaban" algunas decenas. He aquí el problema. Una cosa es un tribu de 100 personas que debe migrar por una crecida y otra es evacuar Nueva York o Kiribati.
Siguen de cerca a un asteroide que rozará la Tierra en 2029
Bastaría un roce con algún otro cuerpo celeste para que variara su trayectoria y pusiera en peligro a nuestro planeta. Por tal motivo, la NASA decidirá en 2013 si envía una misión al asteroide para instalar allí un transmisor y poder seguir su órbita con precisión.
Cuando el futuro nos alcance - colapso de los mares en 2048
La acelerada desaparición de la biodiversidad marina, como consecuencia de la pesca excesiva y de la contaminación, amenaza la seguridad alimentaria del planeta y el medio ambiente, según reveló un estudio internacional que se publica hoy en la revista Science.
De mantenerse la tendencia actual, casi todas las especies de peces y de crustáceos para consumo humano habrán desaparecido de los océanos antes de 2050, advirtieron los ecologistas y economistas autores del informe.
Esta exhaustiva investigación, la más amplia hasta ahora sobre el tema, realizada durante cuatro años, revela también que la desaparición de una única especie acelera el desajuste del conjunto del ecosistema. A la inversa, toda especie que recupera su tasa normal de reproducción contribuye a la salud y a la estabilidad de los océanos, así como a su capacidad de absorber impactos como la contaminación y el calentamiento global.
Exceso de información
Su pareja, el geólogo de la expedición sonrió. -¿Que pasa ahora cariño?
-He recorrido muchos planetas, he excavado en un sinnúmero de lugares, he descifrado textos que estuvieron ocultos durante milenios y el problema siempre era el mismo, la falta de información.
-Si, te comprendo. Pero entonces ¿De que te quejas ahora?
-¿Es que no lo ves? ¡Me quejo del exceso de información!
-¿Porque? ¿Acaso eso no te facilita el trabajo?
-No, maldición. Tengo un cúmulo de datos, textos, filmaciones, imágenes, etc. ¡Y son contradictorios! Nunca en todos mis años de arqueóloga había visto nada parecido.
-Bueno, bueno, relájate. Cuentame desde el principio. Tal vez mi punto de vista no estructurado por la pomposa Academia de Historia te sea de ayuda... -agregó en tono burlón.
-Riete si quieres. Está bien, te contaré. La información que he recabado proviene de aquella construcción que ves allá y de la encontrada en la ciudad junto al río. Por un lado, parece que los habitantes de este planeta vivían en continua discordía, divididos en centenares de facciones que ellos llamaban "países". Su desarrollo cosmonáutico se limitaba a enviar sondas automáticas a otros planetas, algunas excursiones tripuladas a su satélite natural y punto. Jamás alcanzaron la velocidad luz. Un ... conflicto (no se de que otra forma llamarlo) hizo que algunas facciones emplearan artefactos de reacción nuclear contra otras. Y eso no es todo, también usaron virus.
-Oh, vamos. Eso no puede ser verdad. ¿donde viste un conflicto así antes? ¿Que clase de demente haría eso?
-Lo mismo pensé yo. Debe tratarse de ficción.
-Me parece lo más lógico. Además, ¿cientos de facciones en un mismo planeta, una sola raza dividida? No, no es posible.
-Y luego encontré la otra fuente, las filmaciones.
-¿Que viste allí?
-Una civilización en paz, viajando por un sector de la galaxia, unida en una mancomunidad con otras razas inteligentes.
-Bueno, esto tiene otro color, me parece más real.
-La mancomunidad se llamaba Federación y se regía por los mismos principios básicos que nosotros, es decir, el respeto y la buena voluntad.
-Mira cariño. Creo que te has ahogado en un vaso de agua. La primera información debe ser ficcional y la Federación de la que cuentas, la realidad histórica.
Y dicho esto, tomó un martillo con uno de sus tentáculos y continuó trabajando en una muestra de roca.
Ahora entiendo todo...
Quilmes es una ciudad única, especial. Para que nuestros visitantes de otras zonas planetarias tengan una idea, Quilmes es a Buenos Aires, lo que Oxford a Londres, Filadelfia a Nueva York, Saint Denis a París (bueno, más o menos...).
Quilmes tiene su propio patio trasero, San Francisco Solano. Y hasta tiene su propio Quilmes, Berazategui (como van a chillar unas que yo se).
Ya el origen es distinto. Piensen en los pobres indios kilme, traidos desde el norte, a casi 2.000 kilometros, a pie en 1665. Acostumbrados a un clima seco, obligados a vivir en la humedad rioplatense. Ellos fueron los primeros fantasmas quilmeños. Y de ellos viene el nombre, nada de "próceres" como Avellaneda o Vicente López, o de santos, como San Isidro o San Antonio de Padua.
Y en 1806 desembarcaron los ingleses. El primero que bajó, un rubio de cachetes colorados del cual no se recuerda filiación, se ahogó al tratar de cruzar una laguna. Otro fantasma.
Y no nos olvidemos del pulpero vasco degollado por Mazorca en 1843, los fusilados por la Revolución Fusiladora en 1956, los desaparecidos del Proceso.
Y que decir de los ejemplares salidos de esta bella metrópolis. El ministro Fernandez Aníbal, Nanu, el Pachulo, las Hermanitas Calambre, Mariela Muñoz, el cura Farinello, Arnaldo André y toda una constelación de mujeres y hombres, entre los cuales me incluyo.
Fragmento
Le llevaron a la árida playa donde murieron los capitanes de la rebelión; en la orilla donde aún permanecen las horcas que levantó Magallanes, y las gaviotas chillan a las olas que bañan la solitaria extensión.
Drake se situó frente a todos como un león en guardia, con su feroz cabeza erguida: "¿Alguien osa desafiar mi palabra de ley, diciendo que este traidor no debe morir?", dijo. Sus capitanes no se atrevieron a sostenerle la mirada, y nadie dejó la pregunta respondida.
Solomon Kane dio un paso al frente; era un hombre escueto de una sombría herencia: "Bien puede él merecer la muerte, pero vuestro juicio fue una auténtica farsa. Escondisteis vuestro rencor en una parodia en la cual la Justicia no tuvo vigencia. Hubiera sido más noble sacar a bordo vuestra espada limpiamente de su funda, cegado por una enérgica furia, y hundirla en él hasta la empuñadura... antes que cobijaros tras la palabra de una Justicia que Dios confunda".
El infierno estalló por los ojos de Drake. "¡Bellaco puritano!", maldijo. "¡Verdugo, entrégale el hacha a él! ¡Cortará la cabeza de aquel traidor!"
Solomon Kane se cruzó de brazos y, con tono sombrío, dijo: "No soy ningún esclavo para haceros de carnicero".
Solomon Kane - Robert E. Howard
Mala suerte
Siempre he tenido mala suerte. Primero al nacer, el menor de ocho hermanos, con lo cual, la atención recibida era menor a la que hubiese recibido de ser hijo único. Mis siete hermanos, todos varones, eran altos y fornidos; por el contrario, yo soy un alfeñique de 60 kilos y mido escasamente un metro sesenta. Logicamente, me convertí en blanco de sus burlas y destinatario de sus abusos.
Al ingresar al sistema educativo, ya no eran mis hermanos, sino mis condicípulos quienes me sometían a chanzas de todo tipo, algunas muy creativas, debo reconocer. Lo mismo me sucedió en el ciclo secundario y en la escuela técnica superior. Mi vida social era calamitosa y la mayor parte del tiempo lo pasaba estudiando.
Quise ingresar al cuerpo de fusileros de la Armada Sideral, siguiendo la tradición familiar, pero fuí rechazado de plano, ya que mi esmirriado físico no cumplía con los estándares. El escarnio familiar llegó a niveles inusitados.
Al año siguiente, estalló la guerra con los Calandracas. A pesar de mi lastimoso estado corporal, fuí reclutado, debido a mis conocimientos técnicos en comunicaciones. Y así me hallé surcando el espacio a bordo del AST "Imponente".
En el "Imponente", mi superior fue el Sargento Hoodlum, un matón de cuello de buey, casí dos metros de estatura y escasa inteligencia. El Sargento Hoodlum parecía tener como único objetivo hacerme la vida imposible. La mala suerte no dejaba de perseguirme.
Pero lo peor aún no había llegado.
Hacé escasamente dos horas, estando orbitando un planeta inexplorado, el "Imponente" se vió rodeado de naves enemigas y seriamente atacado. Se ordenó la evacuación de la moribunda cosmonave. Todos corrimos hacia las cápsulas de escape. Cuando voy a ingresar a la que tenía asignada, una mano enorme me tomó del hombro y me arrojó al piso: el Sargento Hoodlum usurpó mi lugar. Las cápsulas se lanzaron, a excepción de una que estaba en reparación. Solo en la nave, me coloqué como pude un traje y me encerré en la cápsula inservible. ¡Maldito Sargento Hoodlum!
Las explosiones se sucedían a bordo del desierto "Imponente", cuando pude ver a través de un ojo de buey como los Calandracas dedicaban ahora su atención a las cápsulas de escape. Los masacraron a todos y se fueron.
Los restos de la cosmonave (conmigo dentro) se han estado precipitando en una órbita espiral descendente. Mi muerte es segura. Mi mala suerte finalmente me ha acabado.
Fin de bitácora.
La fricción atmosférica y el daño estructural hicieron que la cápsula en la que me hallo se suelte. De alguna forma consigo maniobrar para no incinerarme, pero mi alegría dura poco: mi rumbo de colisión me lleva directamente a lo que parece ser un mar. Sin duda moriré en el impacto o me hundiré hasta el fondo.
La cápsula flota. Sigo amarrado al sillón. La luz que entra por el ojo de buey me enceguese. Pierdo y recupero la conciencia.
Siento varios "clangs" y "plincs", algo golpea el casco externo.
A través de la bruma mental creo distinguir sombras afuera.

De alguna forma, consigo desabrocharme el cinturón y abrir la escotilla.
Manos que me palpan y brazos que me alzan.
Sueño con mujeres de largas cabelleras caoba.
Me depositan en el piso y veo velas ¿Estoy en un velero? Antes de volver a desmayarme pienso en las torturas que me infligirán mis captores y en mi mala suerte...
Bitácora personal (continuación)
Ya pasó un año desde mi caida en este mundo. He aprendido su lengua lo suficiente como para entender sus relatos.
Se llaman a si mismas d'jiidinas o algo que suena así. Odian a los Calandracas, quienes esparcieron una enfermedad que asesinó a todos los hombres de la tribu.
No estaba soñando. Son hermosas y tienen largas cabelleras caoba. Me cuidan, me miman y se turnan para hacerme el amor. Creo que mi mala suerte llegó a su fin.
Fin de bitácora.
Del otro lado
Así me sentí cuando el hoyo negro me atrapó.
Estaba en órbita, solo en mi pequeña cápsula. Una misión rutinaria, mi objetivo era probar instrumental y equipo. Mi país estaba dando sus primeros pasos en el cosmos.
Sin aviso previo, una fuerza comenzó a jalar de la cápsula. Lo único que distinguí fue una distorsión sobre el fondo de las estrellas. Fue todo muy rápido y apenas si tuve tiempo de preocuparme.
Nunca tomé drogas alucinógenas, pero una vez dentro del hoyo todo se deformó y los colores cambiaron, supongo que eso debió sentir un adicto.
Y luego salí, del otro lado. ¿Estoy cerca o a millones de parsecs? Da lo mismo, nadie vendrá por mí.
Ya pasó una hora y puedo confirmar que el envión me empujó en dirección a un planeta ¿Será el mío? Por las dudas, me aferró al comunicador, pero nadie me contesta.
Dos horas desde mi salida del hoyo. Entro en una órbita decreciente.
Doy gracias por el entrenamiento recibido. Siendo inevitable mi descenso, logro maniobrar para evitar caer en un mar. Me poso en un valle. Ni siquiera me preocupo en comprobar si la atmósfera es respirable o la temperatura aceptable ¿para que? Morir asfixiado en la cápsula o afuera me da igual.
De detrás de unas rocas se me acerca un ser, armado con una lanza corta. Es evidente que no estoy en mi planeta.
Le dirijo un breve saludo. El ser me contesta y repite una palabra, tocándose el pecho, debe ser su nombre, algo así como "Gilgamesh".


