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Fragmento

— Entonces, ¿ha estado usted estudiando la leyenda de Yig, eh? — reflexionó sentenciosamente—. Sé que muchos de nuestros etnólogos de Oklahoma han intentado conectarlo con Quetzalcóatl, pero no sé de nadie que haya cubierto tan bien los pasos intermedios. Para alguien tan joven como parece ser usted, ha realizado un notable trabajo, y ciertamente merece todos los datos que yo pueda proporcionarle.
...
Un débil hedor brotó de la tronera al abrirla el doctor y fantaseé con que su aporreo provocaba una especie de respuesta baja y siseante. Finalmente, me hizo un gesto para que lo reemplazara en la mirilla, y así lo hice, con un injustificado temblor que iba en aumento.
La ventana barrada y a ras de suelo, cerrada al exterior, admitía tan sólo un débil e incierto resplandor y estuve observando la maloliente madriguera durante algunos segundos antes de ver lo que reptaba y se retorcía por el suelo cubierto de paja, emitiendo de vez en cuando un siseo débil y vacuo. Entonces, la silueta entre las sombras comenzó a perfilarse y capté que la contorsionada entidad poseía cierta y remota semejanza con una forma humana que se arrastrara sobre su vientre. Me aferré a la manilla de la puerta para sostenerme mientras trataba de no caer desvanecido.
Lo que se movía era de un tamaño casi humano y totalmente desprovisto de vestiduras. Carecía por completo de pelo, y su espalda de tonos leonados parecía algo escamosa bajo la luz tenue y gohulesca. Los hombros parecían moteados y oscurecidos, y la cabeza era curiosamente plana. Mientras alzaba la cabeza para sisear en mi dirección, pude ver que los ojos, pequeños y negros como abalorios, eran condenadamente antropoides, pero no fui capaz de estudiarlos durante mucho tiempo. Me buscaron con horrible persistencia, hasta que cerré boqueando la mirilla...

LA MALDICIÓN DE YIG,H. P. LOVECRAFT y ZEALIA BISHOP

Fragmento

... ¿Por qué no había crecido nunca nada sobre aquellos cinco acres de gris desolación, que se extendía bajo el cielo como una gran mancha corroída por el ácido entre bosques y campos? Discurre en gran parte hacia el norte de la línea del antiguo camino, pero invade un poco el otro lado.
Mientras me acercaba experimenté una extraña sensación de repugnancia, y sólo me decidí a hacerlo porque mi tarea me obligaba a ello. En aquella amplia extensión no había vegetación de ninguna clase; no había más que una capa de fino polvo o ceniza gris, que ningún viento parecía ser capaz de arrastrar. Los árboles más cercanos tenían un aspecto raquítico y enfermizo, y muchos de ellos aparecían agostados o con los troncos podridos. Mientras andaba apresuradamente vi a mi derecha los derruidos restos de una casa de labor, y la negra boca de un pozo abandonado cuyos estancados vapores adquirían un extraño matiz al ser bañados por la luz del sol. El desolado espectáculo hizo que no roe maravillara ya de los asustados susurros de los moradores de Arkham.
En los alrededores no había edificaciones ni ruinas de ninguna clase; incluso en los antiguos tiempos, el lugar dejó de ser solitario y apartado. Y a la hora del crepúsculo, temeroso de pasar de nuevo por aquel ominoso lugar, tomé el camino del sur, a pesar de que significaba dar un gran rodeo.

EL COLOR SURGIDO DEL ESPACIO, H. P. Lovecraft

Fragmento

Me veo obligado a hablar porque los hombres de ciencia se han negado a seguir mi consejo sin saber por qué. Va completamente en contra de mi voluntad exponer las razones que me llevan a oponerme a la proyectada invasión de la Antártica, con su vasta búsqueda de fósiles y la perforación y fusión de antiquísimas capas glaciales. Y me siento tanto menos inclinado a hacerlo porque puede que mis advertencias sean en vano.

Es inevitable que se dude de los verdaderos hechos tal como he de revelarlos; no obstante, si suprimiera lo que se tendrá por extravagante e increíble, no quedaría nada. Las fotografías retenidas hasta ahora en mi poder, tanto las normales como las aéreas, contarán en mi favor por ser espantosamente vívidas y gráficas. Pero aun así se dudará de ellas porque la habilidad del falsificador puede conseguir maravillas. Naturalmente, se burlarán de los dibujos a tinta calificándolos de evidentes imposturas, a pesar de que la rareza de su técnica debiera causar a los entendidos sorpresa y perplejidad.

A fin de cuentas, he de confiar en el juicio y la autoridad de los escasos científicos destacados que tienen, por una parte, suficiente independencia de criterio como para juzgar mis datos según su propio valor horriblemente convincente o a la luz de ciertos ciclos míticos primordiales en extremo desconcertantes, y, por la otra, la influencia necesaria para disuadir al mundo explorador en general de llevar a cabo cualquier proyecto imprudente y demasiado ambicioso en la región de esas montañas de la locura. Es un triste hecho que hombres relativamente anónimos como yo y mis colegas, relacionados solamente con una pequeña universidad, tenemos escasas probabilidades de influir en cuestiones enormemente extrañas o de naturaleza muy controvertida.

EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA, H. P. LOVECRAFT

Fragmento

Yo consumí opio en una ocasión... en el año de la plaga, cuando los doctores trataban de aliviar los sufrimientos que no podían curar. Fue una sobredosis —mi médico estaba agotado por el horror y los esfuerzos— y, verdaderamente, viajé muy lejos. Finalmente regresé y viví, pero mis noches se colmaron de extraños recuerdos y nunca más he permitido a un doctor volver a darme opio.
Cuando me administraron la droga, el sufrimiento y el martilleo en mi cabeza habían sido insufribles. No me importaba el futuro; huir, bien mediante curación, inconsciencia o muerte, era cuanto me importaba.
Estaba medio delirando, por eso es difícil ubicar el momento exacto de la transición, pero pienso que el efecto debió comenzar poco antes de que las palpitaciones dejaran de ser dolorosas.
Por un instante, los contornos parecieron confusos, como una imagen totalmente desenfocada, pero gradualmente asimilé mi solitaria presencia en una habitación extraña y hermosa iluminada por multitud de ventanas. No pude hacerme la idea de la exacta naturaleza de la estancia, porque mis sentidos distaban aún de estar ajustados, pero advertí alfombras y colgaduras multicolores, mesas, sillas, tumbonas y divanes de elaborada factura, y delicados jarrones y ornatos que sugerían lo exótico sin llegar a ser totalmente ajenos. Todo eso percibí, aunque no ocupó mucho tiempo en mi mente. Lenta, pero inexorablemente, arrastrándose sobre mi conciencia e imponiéndose a cualquier otra impresión, llegó un temor vertiginoso a lo desconocido, un miedo tanto mayor cuanto que no podía analizarlo y que parecía concernir a una furtiva amenaza que se aproximaba... no la muerte, sino algo sin nombre, un ente inusitado indeciblemente más espantoso y aborrecible.
El caos reptante, H.P.Lovecraft & Elizabeth Berkeley

Poema

Los pequeños poetas cantan de cosas pequeñas,
De esperanzas, alegrías y fe; de pequeñas reinas y reyes de juguete;
De amantes que se besan y se unen,
Y de modestas flores que se cimbrean al sol.
Los grandes poetas escriben con sangre y lágrimas
Y agonía que, como las llamas, devoran y arrasan.
Alcanzan la ciega locura con sus manos, en la noche,
Sondean los abismos que representan la muerte
Se arrastran por golfos donde serpentea la locura
Y locas y monstruosas formas de pesadilla que quieren destruir el mundo.


Robert E. Howard (1906-1936)

Lovecraftiana 2007

Sábado 6 De Octubre de 2007, de 14 a 21 hs.
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires - Puán 480, Ciudad de Buenos Ayres
Entrada:un alimento no perecedero a ser donado a los comedores del Movimiento Sin Trabajo "Teresa Vive"
Objetivos:
- Generar un espacio en donde los simpatizantes del género de terror puedan compartir ideas, consultar a especialistas e interiorizarse acerca de las características de este género.
- Difundir la obra de Howard Phillips Lovecraft, así como la de otros autores, realizadores y artistas nacionales e internacionales, relacionados con el horror fantástico.
http://www.hp-lovecraft.com.ar/

El coloso de Ylourgne (Fragmento)

EL TRES VECES MALDITO NATHAIRE, alquimista, astrólogo y nigromante, con sus diez malvados acólitos, había partido de de Vyones repentinamente y por causas enigmáticas. Entre el común de la ciudad se pensaba que su huida la había motivado la bienvenida campaña eclesiástica de persecución y tortura. Otros hechiceros de menor talla ya habían visitado el potro durante un año de insólita actividad inquisitorial; asimismo, de todos era sabido que la Iglesia reprobaba las actividades de Nathaire.
Que no está muerto lo que eternamente puede soñar y con extraños tiempos aún la muerte puede morir.
De los Primeros Engendrados, escripto está que esperan siempre al unbral de la Entrada, é la dicha Entrada se encuentra en todas partes é en todos tienpos, ca Ellos non conosçen tiempo nyn lugar, sino esisten en todo tiempo é en todo lugar, a la ves é syn paresçer, é los ay dEllos que tomar pueden diferentes Fformas é Maneras, é revestir una Fforma dada é un Rrostro sabydo; é las Entradas dEllos están en cualquier parte, mas la primera es aquella cuya fize avrir, a Saber: Irem, Çibdat de los munchos Pylares, Çibdat so el Desyerto, mas sy ome alguno dixere la Palabra prohibida avrirá allí mesmo una Entrada é podrá aguardar a Los Que Atravesaren la dicha Entrada, que asy podrán ser:
Doles é el Mi-Go, é el pueblo Cho-Cho, é los Profundos de la Mar, é los Gugos, é las Descarnadas Animalias de la noche, é los Cogotes é los Vormis, é los Santacos que fazen custodia de la Kadat del Desyerto de los Yelos é la Meseta de Leng.
Que todos por igual son Fijos de los Dioses Primeros.
Pues aconstesçió que, la Grande Rraça de Yit non aviendo conzierto con los Primigenios, é separados todos, dexaron a los Primigenios el señorío del Universo Mundo, ca tornando de Yit la dicha Grande Rraça, tomó la Su Morada en un tiempo de la Tierra por venir é todavía non conoscido de la que agora caminan por sobre della.
E aquí mesmo aguardan Ellos fasta que tornen otra vegada de los bientos é las Vozes que ante los llebaron é Lo Que Caminó sobre los Bientos del Mundo é de los espazios vaçíos que están entre las Estrellas por siempre.
Abdul Alhazred (Necronomicón). Según la traducción castellana. León (¿1300?). Hallada por F. Torres Oliver en el Archivo Histórico de Simancas.

Fragmento

Es la hora de la penumbra crepuscular,
Casi siempre en otoño, cuando el viento estelar se precipita
Por las calles altas de la colina, que aunque desiertas
Muestran ya luces tempranas en cómodas habitaciones.
Las hojas secas danzan con giros extraños y fantásticos,
Y el humo de las chimeneas se arremolina con gracia etérea.
Siguiendo las geometrías del espacio exterior,
Mientras Fomalhaut se asoma por las brumas del Sur.
Ésta es la hora en que los poetas lunáticos saben
Qué hongos brotan en Yuggoth, y qué perfumes
Y matices de flores, desconocidos en nuestros pobres
Jardines terrestres, llenan los continentes de Nithon.
¡Pero por cada sueño que nos traen estos vientos
Nos arrebatan una docena de los nuestros!

Vientos Estelares, H.P.Lovecraft.

Of R'leyh Ye Deep - Necronomicon Book of Places

Of R'leyh Ye Deep

Of all places where Ye Old Ones lay dreaming, R'lyeh may be ye most infamous. Once ye proud city of Cthulhu and His Servants, R'lyeh lays now underneath the weeds, sunken away into deep and dark waters southern of long forgotten Mu.

It is said that when comes ye Times when ye Stars are right, of all other places R'lyeh shall be ye first to rise to Earth and release legions of ye brood of Cthulhu. Until then, in his lost city of R'lyeh, Cthulhu waits and dreams...

Phn'glui M'gl wna'f, Cthulhu R'lyeh Wgha Nagl Ftaghn"