El asteroide Vesta alberga una de las mayores montañas del sistema solar
El asteroide Vesta alberga una de las mayores montañas del sistema solar, comparable al volcán Olympus de Marte, informó la NASA, la agencia espacial estadounidense.
Este descubrimiento se logró gracias a la misión Dawn de la NASA, que lleva orbitando alrededor del asteroide Vesta desde el pasado mes de julio, señala el portal Mother Nature Network.
"Como la Tierra, Marte, Venus y Mercurio, Vesta se ha formado a través de los flujos de lava basáltica en la superficie y un gran núcleo de hierro, por ello es tan similar a los planetas del sistema solar, con canales, acantilados, colinas y montañas", explicó Chris Russell, director de la misión.
Nuestro héroe cruza la singularidad maldita, el agujero negro o gris, el pasadizo al otro patio, que se encuentra en la esquina de Nicaragua y Arévalo, en el barrio de Palermo, Buenos Aires. Todo puede pasar: sexo, Historia, aventuras, guiso de lentejas o mondongo y Perón y Freud explicando las remeras rotas del Capitán Kirk. A ver si se ponen a leer, holgazanes.
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Amanecer en un asteroide
Su nombre es Vesta y, con más de 500 km de diámetro, es el mayor asteroide del Sistema Solar. La sonda, llamada Dawn (“amanecer” en inglés), está actualmente en órbita a sólo 800 km de la superficie de Vesta. Y allí permanecerá durante varios meses antes de trasladarse a su próximo objetivo: el planeta enano Ceres.Los científicos especialistas en geología planetaria confían en que Vesta y Ceres aportarán claves para entender cómo se formaron los planetas del Sistema Solar (ver entrevista a Carol Raymond). Y las primeras imágenes enviadas por Dawn muestran escenarios que prometen importantes revelaciones para los próximos meses y años.
La nave espacial Dawn alcanza el protoplaneta Vesta tras 4 años de viaje
Básicamente por dos razones. La primera, por que si conseguir la inserción orbital de una nave en un planeta es muy complicado hacerlo en la de un protoplaneta situado en un cinturón de cuerpos estelares supone una proeza técnica todavía mayor; la segunda, por que Vesta es un objeto muy especial y su estudio de cerca nos permitirá echar luz sobre las primeras etapas de desarrollo de nuestro sistema solar y también recabar información imprescindible para poder enviar astronautas a asteroides (uno de los objetivos de la NASA a petición de Obama es justamente ese, enviar astronautas a un asteroide en el año 2025).
Como adelantaba Vesta es un protoplaneta, es decir un cuerpo celeste que no llega a ser tan grande como para calificarlo de planeta menor (mide 530 kilómetro de diámetro) ni tampoco puede tacharse de asteroide ya que por un lado es demasiado grande y por el otro su estructura dispuesta en capas se asemeja a la de los planetas, de lo que a su vez se desprende que aunque se formó de manera parecida a los mismos, nunca llegó a fusionarse con ningún otro objeto para dar lugar a un planeta por lo que permanece prácticamente intacto desde el inicio del sistema solar (este es el quid de la cuestión; Vesta es algo así como una “cápsula del tiempo” que nos servirá para remontarnos hasta los primeros estadios del sistema solar).
Ahora como siempre esperar es lo que toca. La Dawn va a estar escudriñando Vesta durante los próximos 12 meses y no tardará en comenzar a enviar datos e imágenes sobre el protoplaneta —la que ilustra este post fue tomada por la sonda a Vesta el pasado 9 de julio a una distancia de 41.000 kilómetros—. Después de eso partirá rumbo al segundo objetivo de la misión, el planeta enano Ceres del cinturón de asteroides, momento en el que Dawn conseguirá otro hito si todo sale bien: ser la primera nave espacial que orbite dos objetos no planetarios de nuestro sistema solar.
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